SLACC – SLACC | Sociedad Latinoamericana de Composición Corporal https://slacc.lat Somos una organización sin fines de lucro que promueve el estudio de la composición corporal humana en sus tres áreas interconectadas: niveles de composición corporal con sus reglas organizativas, conocimiento de técnicas de medición y factores biológicos que influyen en la composición corporal. Wed, 26 Nov 2025 21:38:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://slacc.lat/wp-content/uploads/2025/12/faviconnn-150x150.jpg SLACC – SLACC | Sociedad Latinoamericana de Composición Corporal https://slacc.lat 32 32 230953742 Cambios de la composición corporal en síndrome de Down  https://slacc.lat/cambios-de-la-composicion-corporal-en-sindrome-de-down/ https://slacc.lat/cambios-de-la-composicion-corporal-en-sindrome-de-down/#respond Wed, 15 Jan 2025 22:00:35 +0000 https://slacc.lat/?p=1721

El síndrome de Down (SD) es la aneuploidía (trastorno genético) más común en el ser humano, es causado por una trisomía (condición genética en el que una persona posee tres copias de un cromosoma en lugar de las dos habituales) del cromosoma 21. Se calcula que aproximadamente 1 de cada 1000 personas lo tiene. Por lo anterior, es esencial poder estudiar y comprender a mayor profundidad el síndrome y las manifestaciones clínicas propias de este, con el fin de poder brindar una atención nutricional específica y correcta para los pacientes que cuentan con este síndrome. El síndrome de Down está asociado con problemas de salud significativos, como enfermedades como las cardiopatías congénitas, la apnea obstructiva del sueño, la enfermedad celíaca y las endocrinopatías. Los trastornos endocrinos generalmente se caracterizan por trastornos tiroideos, baja masa ósea, diabetes, baja estatura y propensión a estar sobrepeso/obeso. Los jóvenes con síndrome de Down (SD) presentan una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en comparación con sus pares sin esta condición. Las principales causas que contribuyen al aumento de peso en las personas con SD incluyen la hipotonía (reducción del tono muscular), una mayor predisposición a la inflamación sistémica, trastornos metabólicos y/o un metabolismo más lento.Los medicamentos que se administran con frecuencia en esta población, como los utilizados para tratar problemas endocrinos o de salud mental, también pueden favorecer el aumento de peso.

Además de esto, muchas de estas personas enfrentan limitaciones físicas que dificultan la actividad física, lo que, combinado con la falta de apoyo social y financiero, contribuye al desarrollo de sobrepeso y obesidad, deterioración funcional o disminución ósea. La salud ósea suele ser una preocupación adicional en la población con SD. Regularmente las personas con SD suelen presentar una densidad y estructura ósea más débiles, lo que las coloca en mayor riesgo de sufrir fracturas en el futuro en comparación con sus pares sin esta condición. La mala salud ósea está relacionada tanto con una menor acumulación de minerales durante la infancia y la adolescencia, como con problemas hormonales que afectan la densidad ósea. La suma de todas la variables pueden ser riesgosas para el paciente con síndrome de Down ya que pueden generar que exista una agravación de las manifestaciones clínicas propias de la condición, lo que a la larga puede propiciar una baja calidad de vida y que exista un aumento en la morbilidad de la persona.

Composición corporal 

La antropometría, como herramienta utilizada para monitorear la obesidad y el sobrepeso, se destaca por ser un enfoque eficiente, económico y que requiere poco tiempo. Esta disciplina, que forma parte de la antropología biológica, se dedica a estudiar diversas características fisiológicas, psicológicas y anatómicas de los individuos. Sin embargo no hay que dejar de lado otras técnicas de composición corporal como lo son la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA,por sus siglas en inglés), Pletismografía por desplazamiento de aire, bioimpedancia (BIA), tomografía computarizada, entre otros métodos óptimos para esta población. Todos estos métodos mencionados anteriormente ya los hemos descrito en blogs pasados.

Es particularmente importante resaltar la necesidad de evaluar la composición corporal de personas con síndrome de Down, ya que, como se mencionó anteriormente, este grupo presenta características fisiológicas y metabólicas distintas que pueden influir en su riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad. La medición precisa de la composición corporal en personas con síndrome de Down no solo ayuda a detectar posibles desbalances nutricionales, sino que también permite diseñar intervenciones personalizadas que promuevan un estado de salud más óptimo. Así, contar con un protocolo adecuado para realizar mediciones antropométricas en este grupo poblacional es esencial para prevenir enfermedades asociadas a la obesidad y mejorar su calidad de vida.

Si bien la evidencia científica es limitada, algunos estudios sugieren que los ejercicios físicos pueden tener efectos positivos en el peso corporal y la grasa corporal, con algunas variaciones según el tipo de intervención. Sin embargo, los cambios más grandes se observaron en un estudio con entrenamiento de resistencia y en otro con actividades acuáticas. 

Podemos concluir… 

El reto para los próximos años en el ámbito clínico será desarrollar y aplicar intervenciones terapéuticas que no solo favorezcan la pérdida de peso y reduzcan la grasa corporal, sino que también disminuyan la inflamación sistémica. Las estrategias que puedan abordar simultáneamente tanto el control de peso como la mejora de la salud ósea serán clave para reducir el riesgo de fracturas y otros problemas relacionados con el envejecimiento prematuro de los huesos en esta población.

Por lo tanto, es fundamental avanzar en el conocimiento sobre la composición corporal en el síndrome de Down, considerando el impacto de estos factores metabólicos, hormonales y nutricionales, y adaptar los programas de intervención para mejorar la calidad de vida y la salud integral de las personas con SD.

Referencias:

  • Martínez-Espinosa RM, Molina Vila MD, Reig García-Galbis M. Evidences from Clinical Trials in Down Syndrome: Diet, Exercise and Body Composition. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2020 Jun 16;17(12):4294
  • Relationship between Down syndrome, physical fitness and clinical manifestations. González-Aguero et al. 2010; Scand J Med Sei Sports
  • Olivetti Artioli T, Witsmiszyn E, Belo Ferreira A, Franchi Pinto C. Valoración del índice de masa corporal y la composición corporal en el síndrome de Down. Revista Médica Internacional sobre el Síndrome de Down [Internet]. 2017 May 1 [cited 2021 Dec 17];21(2):23–6. Available from: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-internacional-sobre-el-306-articulo-valoracion-del-indice-masa-corporal-S1138207417300118
  • Cabeza-Ruiz, R.A. Centeno-Prada, E. Sánchez-Valverde, F. Peña-García, J. Naranjo-Orellana, J.D. Beas-Jiménez. La fuerza de prensión manual en adultos deportistas con síndrome de Down. Influencia del género y la composición corporal. Revista Portuguesa de Pneumologia. 2009 Dec 1;2(4):116–9.
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Nutrición en deportes de combate https://slacc.lat/nutricion-en-deportes-de-combate/ https://slacc.lat/nutricion-en-deportes-de-combate/#respond Fri, 27 Dec 2024 18:31:19 +0000 https://slacc.lat/?p=1693

El papel de la nutrición en los deportes de combate se centra en apoyar el entorno del entrenamiento diario y, al mismo tiempo, en ayudar a los atletas a recuperarse rápidamente después de las sesiones de entrenamiento, permitiéndoles adaptarse al rigor de las cargas físicas que estos deportes implican. Este enfoque puede considerarse como la base de la nutrición en los deportes de combate. Sin embargo, no se puede ignorar la importancia de la nutrición en el desarrollo de la composición corporal durante la fase de competencia. Investigaciones previas han identificado características físicas únicas en atletas de élite en diversos deportes, asociando rasgos específicos con una optimización en el rendimiento.

Importancia de composición corporal en deportes de combate

Un grupo de deportes que ha recibido relativamente poca atención en este aspecto son los deportes de combate olímpicos, como el boxeo, taekwondo, judo y lucha. Esto resulta sorprendente, dado que estos deportes cuentan con categorías de peso diseñadas para emparejar a competidores con características corporales similares. La distribución de la masa magra varía entre estos deportes. Los atletas de taekwondo presentan la mayor masa magra relativa en la parte inferior del cuerpo, seguidos por los judokas, luchadores y boxeadores, quienes tienen una mayor masa magra relativa en la parte superior del cuerpo.

A continuación, se presenta la composición corporal de dos de los atletas mencionados anteriormente. El método utilizado para estimar la composición corporal en estos deportes fue la absorciometría dual de rayos X (DXA, por sus siglas en inglés), y las mediciones se realizaron entre 7 y 21 días después de la competencia. Por lo tanto, los datos proporcionados reflejan la composición corporal más cercana a la de un atleta de combate olímpico en plena competencia.

Otro aspecto crucial relacionado con la composición corporal y la nutrición es lograr que el deportista entre dentro de la categoría de peso correspondiente para asegurar su participación en el torneo. Para ello, es necesario alcanzar el peso indicado para cada categoría, lo que generalmente implica realizar ajustes en periodos cortos. En los deportes de combate, es común utilizar métodos de pérdida de peso aguda, en lugar de una pérdida de peso crónica, que se realiza a lo largo de un periodo más largo y afecta más directamente factores como la masa corporal libre de grasa y la masa grasa. En la pérdida de peso aguda, se manipulan tres áreas principales para lograr un cambio de peso drástico: el contenido intestinal, el glucógeno almacenado y el agua corporal

Evaluación dietética y manejo nutricional  

Entender la manera en que un peleador se alimenta es esencial para poder ofrecer una educación nutricional adecuada y mejorar sus estrategias de alimentación. Una evaluación dietética integral debe abordar la historia alimentaria del peleador y recopilar datos sobre las diferentes etapas de su preparación, tanto fuera del campamento, dentro del campamento, como en la semana previa a la pelea. Es fundamental que esta evaluación no solo se enfoque en la dieta por sí misma, sino también en cómo la nutrición se vincula con otras áreas del entrenamiento, tales como la recuperación, el rendimiento y la adaptación física durante el proceso de preparación. Es normal que los deportistas utilicen distintos métodos para alcanzar sus metas de composición corporal, entre estos se encuentra el “Proceso de corte y recuperación”, el proceso de corte y recuperación consiste en rehidratarse y reponer los nutrientes perdidos tras una drástica pérdida de peso, una práctica común entre los atletas de deportes de combate. En este proceso, los deportistas pierden peso rápidamente antes del pesaje para poder competir en una categoría de peso más baja. Esto implica la reintegración gradual de líquidos, electrolitos y carbohidratos para recuperar las funciones corporales normales tras la reducción de peso.

Además, la evaluación debe estar alineada con los objetivos específicos del peleador y tener en cuenta sus preocupaciones individuales en cuanto a la nutrición. Esto permite no solo optimizar su rendimiento deportivo, sino también garantizar su bienestar a largo plazo. Un aspecto crítico a considerar es la alta prevalencia de trastornos alimentarios en los deportes de categorías de peso, como las artes marciales mixtas. Por ello, resulta crucial identificar y diferenciar los problemas alimentarios agudos (como los episodios de purga) de los crónicos, como la falta de energía persistente, que pueden afectar tanto su salud como su rendimiento.

A continuación, se presentarán las áreas clave y los factores esenciales que deben ser evaluados en un peleador de artes marciales mixtas para llevar a cabo una evaluación dietética efectiva y adaptada a sus necesidades y particularidades

Podemos concluir…

Las mejores prácticas de nutrición para la competición de deportes de combate pueden variar entre las diferentes  disciplinas, ya que dependen de las estrategias de reducción de peso que se utilicen, el tiempo de recuperación disponible, las preferencias personales y las rutinas relacionadas con la nutrición para mejorar el rendimiento, así como de los objetivos estratégicos al manipular el peso corporal a corto y largo plazo. Tanto los atletas como los entrenadores deben formarse, probar diferentes enfoques nutricionales antes de las competiciones importantes y ajustar este proceso de manera continua para aprovechar al máximo las oportunidades dentro de las reglas de su deporte.



Referencias:
  • Jones M. Healthy way to recover from cutting weight [Internet]. RDX Sports Blog. 2017 [citado el 27 de diciembre de 2024]. Disponible en: https://blogs.rdxsports.com/healthy-way-recover-cutting-weight/.
  • Reale R, Burke LM, Cox GR, Slater G. Body composition of elite Olympic combat sport athletes. EJSS (Champaign) [Internet]. 2020;20(2):147–56.
  • Reale R, Slater G, Burke LM. Individualised dietary strategies for Olympic combat sports: Acute weight loss, recovery and competition nutrition. EJSS (Champaign) [Internet]. 2017;17(6):727–40.
  • SSE #120: Técnicas de recuperación para atletas [Internet]. Gatorade Sports Science Institute.2013.
  • Jones M. Healthy way to recover from cutting weight [Internet]. RDX Sports Blog. 2017.
  • Wang T, Eisenberg A. A cross-sectional performance analysis and projection of the ufc athlete. UFC Performance Institute. 2021.
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Tasas metabólicas a lo largo de la vida https://slacc.lat/tasas-metabolicas-a-lo-largo-de-la-vida/ https://slacc.lat/tasas-metabolicas-a-lo-largo-de-la-vida/#respond Thu, 05 Dec 2024 20:23:38 +0000 https://slacc.lat/?p=1679

La tasa metabólica es la cantidad de energía que el cuerpo utiliza para realizar funciones básicas como respirar, mantener la temperatura corporal y hacer funcionar los órganos vitales en reposo. Se mide en calorías y varía según factores como el sexo, la genética, el nivel de actividad física y tambien por la edad. Este último factor va a ser esencial, ya que marca la pauta de las diferentes etapas a lo largo de la vida, cada una con sus características y retos, pero ¿es verdad que el metabolismo cambia con la edad o es algún mito que se ha interiorizado en nuestro subconsciente? Esta respuesta es compleja, debido a que cada etapa de vida se ve condicionada por el ambiente y la situación específica que vive cada persona. Entre las variantes que tienen mayor influencia se encuentra el factor económico, social, estilo de vida, raza, heredofamiliar, entre otros.  También es importante considerar que  la composición corporal, el tamaño y la actividad física cambian a lo largo de la vida, a menudo de manera simultánea, lo que hace difícil analizar los determinantes del gasto energético.

Necesitamos identificar que el gasto energético aumenta a la par que crecen las personas, esto significa que el gasto energético basal y total van a aumentar desde la infancia hasta la pubertad, la mayor parte de este aumento va ligado al aumento de masa libre de grasa. Cabe recalcar que aún no hay evidencia científica suficiente que pueda avalar los cambios relacionados  con la edad en las tasas metabólicas específicas de los tejidos, ni se ha comprobado el papel de los efectos endocrinos u otras alteraciones. 

Fig. 1. Relación entre el gasto energético total (TEE) y la masa libre de grasa (FFM) a lo largo del ciclo vital humano. Adaptado de: Pontzer H, Yamada Y, Sagayama H, et al. Daily energy expenditure through the human life course. Science. 2021;373(6556):808-812. doi:10.1126/science.abe5017.

Neonatos (0 a 1 año)

En esta etapa el crecimiento es exponencial, por lo que el gasto energético va a tener un aumento creciente en el primer año de vida, el gasto de energía aumenta rápidamente debido a las necesidades de crecimiento, la alimentación del lactante es fundamental para mejorar la supervivencia infantil y fomentar un crecimiento y desarrollo saludables. Los dos primeros años de vida son esenciales para la vida del individuo.  En el análisis de regresión segmentada, el gasto total ajustado aumentó un 84.7 ± 7.2% por año desde el nacimiento hasta un punto de quiebre a los 0.7 años.Para los sujetos entre 9 y 15 meses, los gastos totales y basales ajustados fueron casi un 50% más elevados en comparación con los adultos. Este aumento es crítico porque en situaciones de malnutrición, los niños pueden tener problemas de crecimiento.

Jóvenes (1 a 20 años)

En esta etapa se incluye otro de los picos de crecimiento más importantes del ser humano que es la pubertad, diversos autores ubican la pubertad entre los 10 a los 19 años. En esta etapa el  gasto total y basal, junto con la masa libre de grasa, continuaron aumentando con la edad a lo largo de la infancia y la adolescencia pero los gastos ajustados por tamaño corporal disminuyeron de manera constante.  No se evidenciaron aumentos puberales en el gasto total o basal ajustado entre los sujetos de 10 a 15 años. El análisis de regresión segmentada identificó un punto de quiebre en el gasto total ajustado a los 20.5 años (IC 95%: 19.8, 21.2), después del cual se estabilizó en niveles adultos.

Adultos (20 a 60 años)

En esta etapa el gasto total y el gasto basal se encuentran  estables desde los 20 a los 60 años, tampoco la masa libre de grasa va a presentar muchas fluctuaciones. El sexo no tuvo efecto en el gasto total en modelos multivariados con masa libre de grasa y masa grasa, ni en análisis de gasto total ajustado. El análisis de regresión segmentada encontró que, a partir de los 63 años (con un rango de 60 a 66 años), algo empieza a cambiar: después de esa edad, el GEE ajustado (que es una medida que se está evaluando) empieza a bajar. 

Hay más incertidumbre en los datos de personas más jóvenes, lo que dificulta determinar ese cambio con exactitud en estas edades.

Adultos mayores (>60 años)

Alrededor de los 60 años, tanto el gasto total de energía como el gasto basal (la energía que usamos en reposo) empiezan a disminuir, lo cual también va acompañado de una reducción en la masa muscular y la grasa del cuerpo. Sin embargo, esta disminución no solo se debe a la pérdida de músculo y grasa. El gasto total ajustado disminuye alrededor del 0,7% cada año, y algo similar ocurre con el gasto basal ajustado. A los 90 años, el gasto total ajustado es aproximadamente un 26% más bajo que en los adultos de mediana edad.

Podemos concluir que…

El gasto total y basal aumenta desde la niñez hasta la pubertad, pero gran parte de este aumento es atribuible al aumento de la masa libre de grasa, y el papel de los efectos endocrinos. Durante la edad adulta, el gasto energético se mantiene bastante estable, incluso durante el embarazo o después del parto. En las personas mayores, la disminución del gasto metabólico podría aumentar el riesgo de subir de peso, aunque no se observa un aumento en la cantidad de grasa corporal, lo que sugiere que la relación entre la cantidad de energía que consumimos y lo que gastamos sigue siendo relevante.

La disminución del gasto total a partir de la tercera edad, está asociada con una reducción de la masa libre de grasa y el “nivel de actividad física” (PAL, que es la relación entre el gasto total y basal), por lo anterior es muy común que las personas que se encuentren atravesando esta etapa de vida puedan presentar cierto riesgo de presentar sarcopenia, aunque también podría ser un indicio de la disminución relacionada con la edad en el metabolismo de los órganos. 

El tamaño corporal, particularmente la masa magra, representó la mayor parte (83%) de la variación en el gasto diario. La composición corporal, el tamaño y la actividad física cambian a lo largo de la vida, a menudo de forma concertada, lo que dificulta analizar los determinantes del gasto energético.

Referencias:

  • Pontzer H, Yamada Y, Sagayama H, Ainslie PN, Andersen LF, Anderson LJ, et al. Daily energy expenditure through the human life course. Science [Internet]. 2021.
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Diferencia entre hipertrofia sarcomérica y sarcoplasmática https://slacc.lat/diferencia-entre-hipertrofia-sarcomerica-y-sarcoplasmatica/ Tue, 12 Nov 2024 22:03:44 +0000 https://slacc.lat/?p=1667

Coloquialmente relacionamos la ganancia de músculo exclusivamente  a pasar horas en el gimnasio o con un tema de estética, pero más allá de esto, el crecimiento muscular es multifactorial y va más allá del aspecto superficial o externo. 

La hipertrofia muscular-esquelética se refiere al incremento del diámetro de las fibras musculares. En este proceso, los componentes contráctiles se amplían y la matriz extracelular se expande para dar pie a una cascada de señalización molecular y promover el aumento de la síntesis de proteínas, generando así un entorno anabólico. Este aumento se logra mediante la incorporación de sarcómeros, ya sea en serie o en paralelo, la expansión de los elementos 

no contráctiles y del líquido sarcoplásmico, así como el fortalecimiento de la actividad de las células satélite. Existen mecanismos teóricos implicados en el crecimiento muscular, como son la tensión mecánica, daño muscular y estrés metabólico. Cabe mencionar que de estas 3, la primordial e indispensable sería la tensión mecánica, dado que sin esta, las demás no podrían suscitar.

Tipos de hipertrofia 

Normalmente creemos o asumimos que los fisicoculturistas tienen mayor hipertrofia sarcoplasmática, pero no siempre solemos asociar a un cuerpo definido con un mayor potencial o con más fuerza, pero ¿por qué ocurre esto?.

Fig. 2. Hipertrofia sarcoplásmica vs. hiperplasia de fibras musculares: cambios en el área de sección transversal (ICSA) tras el entrenamiento. Adaptado de: Haun CT, Vann CG, Roberts BM, Vigotsky AD, Schoenfeld BJ, Roberts MD. Sarcoplasmic hypertrophy in skeletal muscle: A scientific "unicorn" or resistance training adaptation?

Hipertrofia sarcoplasmática

La hipertrofia sarcoplasmática se teoriza que es el aumento inducido por el entrenamiento en elementos no contráctiles, principalmente glucógeno y moléculas de agua, lo cual  puede aumentar el tamaño muscular pero no la fuerza máxima. Este tipo de hipertrofia se relaciona con ejercicios de muchas repeticiones y cargas bajas, lo cual, como se había mencionado antes, es comúnmente asociada a fisicoculturistas.

Cuando hablamos de entrenamiento físico, es importante comprender cómo diferentes tipos de ejercicios afectan a nuestro cuerpo a nivel energético. En el caso de los fisicoculturistas, su entrenamiento se centra principalmente en el sistema glucolítico. Este sistema es responsable de generar energía durante ejercicios de moderada a alta intensidad, pero poca duración, donde posiblemente las fibras de tipo IIa predominen. Los fisicoculturistas normalmente presentan mayores cantidades de tejido conectivo fibroso en el endomisio (delgada red de fibras reticulares que rodean a su vez a cada fibra muscular) y de glucógeno. Como resultado, el cuerpo de los fisicoculturistas mejora su capacidad para almacenar glucógeno, lo que contribuye al aumento de su volumen muscular en gran medida.

Hipertrofia sarcomérica

En la hipertrofia sarcomérica, a diferencia de la sarcoplasmática, el aumento mayoritario es de elementos contráctiles (actina y miosina) y se podría decir que va a haber un mayor impacto funcional y menos “estético” o “voluminoso” .  Se cree que este tipo de hipertrofia se presenta más en levantadores de pesas, esto debido a que el levantamiento de pesas se considera como un entrenamiento de mucha fuerza y potencia, que se caracteriza por estímulos de muy alta intensidad pero de corta duración y donde pueden predominar las fibras de tipo IIX.

En este tipo de ejercicios de alta intensidad, predominará el sistema de los fosfágenos, el cual depende de los recursos de energía inmediata, como el ATP y la fosfocreatina, lo cual implica una menor dependencia del glucógeno como fuente energética. Debido a esto, los músculos no retienen tanta agua como en el caso del entrenamiento de culturismo, y las adaptaciones que ocurren son más de tipo neural, es decir, mejoras en la sinergia entre el sistema nervioso y muscular para generar fuerza de forma más eficiente.

Podemos concluir…

Con lo mencionado anteriormente, por ahora, la evidencia al ser limitada, se puede concluir que existe un aumento del área de la sección transversal conocida como hipertrofia de las fibras musculares, y esta puede ser dada por una hipertrofia sarcomérica  y sarcoplasmática pero resulta una falacia basarse en que la sarcomérica puede suscitar debido a estímulos de alta intensidad y poco volumen como los halterófilos o deportistas de fuerza-potencia y en contraparte con la sarcoplasmática que puede suceder con un volumen alto pero de moderada intensidad del entrenamiento, típicamente de entrenamientos de fisicoculturistas.

También no se debe ignorar que el  tipo de entrenamiento no solo determina el tipo de energía que utiliza el cuerpo, sino también las adaptaciones fisiológicas que favorecen uno u otro objetivo: mayor volumen muscular en el culturismo, y mayor potencia y eficiencia en el entrenamiento de fuerza.

En resumen, ambos tipos de hipertrofia suceden, pero no se sabe hasta el momento con determinación en qué condiciones específicas, quedando en especulaciones y teorías que muy probablemente se irán reforzando o descartando con la tecnología emergente y las nuevas comprensiones sobre estas teorías.

Referencias:

  • Roberts MD, Haun CT, Vann CG, Osburn SC, Young KC. Sarcoplasmic hypertrophy in skeletal muscle: A scientific “unicorn” or resistance training adaptation? Front Physiol.2020;11:816. 
  • Análisis sobre los diferentes tipos de hipertrofia muscular [Internet]. Blog Instituto ISAF. 2021. 
  • Burd NA, West DWD, Staples AW, Atherton PJ, Baker JM, Moore DR, et al. Low-load high volume resistance exercise stimulates muscle protein synthesis more than high-load low volume resistance exercise in young men. PLoS One 2010.
  • Schoenfeld BJ. The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. J Strength Cond Res. 2010 Oct;24(10):2857-72.
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Métodos para valorar el Tejido muscular Esquelético (parte 2) https://slacc.lat/valoracion-de-la-masa-muscular-esqueletica-parte-2/ https://slacc.lat/valoracion-de-la-masa-muscular-esqueletica-parte-2/#respond Tue, 22 Oct 2024 19:31:20 +0000 https://slacc.lat/?p=1652

Sabemos que para el estudio de la composición corporal, es necesario la valoración y estimación del Tejido Muscular Esquelético (TME), sin embargo, como se abordó en el blog anterior, existen limitadas técnicas para estimar este tejido. En la primera parte se tocaron tres distintos métodos para su estimación, los cuales fueron indicadores antropométricos que se relacionan con el TME, estimación regional o segmental y la cantidad aproximada de TME del cuerpo entero (total). 

En este blog abordaremos métodos distintos a los ya mencionados en la edición anterior.

Métodos radiológicos 

Los métodos radiológicos se diferencian de otros métodos debido a las técnicas que utilizan, ya que estos te permiten tener una visión más directa de ciertos tejidos como el adiposo, óseo y muscular-esquelético. Existen tres técnicas radiográficas que se utilizan en la actualidad, las cuales son la Tomografía Axial Computarizada (TAC), Absorciometría Radiográfica de Energía Dual (DXA, por sus siglas en inglés) e Imagen por Resonancia Magnética (IRM) (1).

La técnica que utilizan estos métodos se basa en la relación de los distintos tejidos con la energía electromagnética, lo cual permitirá obtener información de zonas o regiones  específicas del cuerpo, y en ciertas ocasiones, la valoración de la composición corporal total, tanto en cantidad como en calidad (1).

Tomografía Axial Computarizada (TAC)

Esta técnica se basa en un sistema que consiste en un celda de rayos X y un receptor que gira en un plano perpendicular al individuo, creando  imágenes transversales del cuerpo del sujeto expuesto (1). Los rayos X emitidos van a debilitarse conforme estos pasan a través de los tejidos creando así una serie de imágenes de alta calidad.

El número de TAC, expresado en unidades Hounsfield, es una medida de la mitigación en relación con el aire y el agua, y se puede decir que es la forma en que se expresa la mitigación de los rayos X y uno de sus determinantes principales son la densidad física del tejido y los números anatómicos de los componentes químicos (1). 

En relación al TME, con la TAC se puede determinar el área de una sección transversal del tejido de interés, considerando también el adiposo y óseo. Al tener conocimiento del grosor de corte se puede calcular el área que ocupa el tejido en la imagen, lo que permite identificar el valor del área muscular. De igual forma, cuando no se distinguen claramente  las estructuras se aplica otra técnica que consiste en determinar el volumen del TME con el cálculo del volumen de cada píxel, ya que los píxeles  en cortes sucesivos se grafican en un histograma en el cual se diferencían los píxeles del tejido adiposo (1). 

En la actualidad es uno de los métodos más precisos para estimar este tejido, sin embargo, aún se continúan realizando estudios al respecto en cuestión de puntos de corte para diversas poblaciones (2).

Absorciometría Radiográfica de Energía Dual (DXA)

Fig. 2. Diferencias en la composición corporal entre hombre y mujer según el modelo molecular. Adaptado de: Heymsfield SB, Lohman TG, Wang Z, Going SB, editores. Human Body Composition. 2nd ed. Champaign, IL: Human Kinetics; 2005. p. 212.

La Absorciometría Radiográfica de Energía Dual (DXA) debido a que la exposición a la radiación es menor, si la comparamos con TAC, permite que pueda utilizarse en poblaciones humanas de cualquier edad, lo que le da una ventaja significativa en comparación con otros métodos (1). Aun así, al tener cierta radiación, no es recomendado en mujeres embarazadas por el riesgo que podría generar en el desarrollo humano, es decir, del feto.

Su base teórica  radica en la estimación de la composición de los tejidos blandos y el contenido mineral óseo, que muy concretamente es uno de los métodos de referencia o “Gold Standard” en el diagnóstico de osteoporosis (2).

Debido a esto, el estudio con DXA ofrece un medio en el cual se puede distinguir las diferencias de composición corporal en dos personas con el mismo peso y la misma talla, como se puede observar en la imagen superior. En relación con el TME, este método proporciona la Masa Grasa (MG) Masa Libre de Grasa (MLG), contenido mineral óseo y se puede estimar la Masa Libre de Grasa Suave, lo cual este último se relaciona con la integridad del TME, más no determina una cantidad de ésta concretamente (2).

Los instrumentos utilizados para la investigación clínica rodean al paciente con una bobina magnética con una señal de radiofrecuencia de 5 a 30 mm de longitud de onda (60 a 110 MHz). La señal producida cuando se relajan los núcleos se capta en el receptor de NMR y se almacena para su análisis (2).

En contraste con las imágenes radiográficas convencionales de rayos X y TAC, las cuales dependen de la densidad de los electrones, la IRM depende de la densidad de los núcleos de hidrógeno y el estado físico del tejido según se refleja en los momentos de relajación, para evaluar las variables de la composición corporal, en particular el tejido adiposo y el músculo. 

Imagen por Resonancia Magnética (IRM)

Otro de los principales métodos radiográficos es la Imagen de Resonancia Magnética (IRM).  La IRM mayormente se basa en la interacción entre los protones, los cuales se encuentran de manera abundante en los tejidos del cuerpo humano. Los protones de hidrógeno tienen momentos magnéticos diferentes a cero, lo que significa que son como un imán. Al momento en el que una persona entra a la unidad de resonancia magnética, que vendría siendo como un imán con la fuerza de campo 15,000 veces más fuerte que la tierra, los protones se alinean. Una vez los protones están alineados, se aplica un campo de radiofrecuencia a los diversos tejidos, lo cual provoca que algunos protones absorba energía y al detenerse las pulsaciones de radiofrecuencia se libera esa energía que habían recargado, generando señales de radiofrecuencias, creando así las imágenes de corte transversal (1,3).

La estimación de las partes del cuerpo, TME y adiposo, por IRM son muy similares a los ofrece la TCA. Su principal diferencia es la forma en cómo se toman las imágenes, en la IRM no se utiliza radiación ionizante. A diferencia de las imágenes radiográficas tradicionales de rayos X y TAC, que se basan en la densidad de electrones, la IRM se fundamenta en la densidad de núcleos de hidrógeno y en el estado físico del tejido, según lo que muestran los momentos de relajación (1).

Limitaciones de los métodos radiográficos 

Las técnicas radiográficas, a pesar de  que se consideran como métodos de referencia para la valoración del TME, tienen varias limitaciones, sobre todo para el uso cotidiano, esto en gran parte  al alto costo instrumental, lo que disminuye la posibilidad de  adquisición de estos equipos para el público en general. Al mismo tiempo, debido a la exposición a radiación ionizante, en el caso de la TAC, no podría realizarse como un protocolo de rutina, ni podría utilizarse en el caso de mujeres embarazadas o niños. El método DXA ofrece una alternativa más  razonable para medir los valores de MG, MLG y MLG suave (Masa magra no ósea), y en especial el contenido mineral óseo. Sin embargo, a pesar de esto,  los altos costos siguen siendo un factor que se debe considerar para la  valoración rutinaria (1,3).  

Referencias

  1. Heymsfield S, Lohman TG, Wang Z, Going S. Human Body Composition. 2a ed. Champaign, IL, Estados Unidos de América: Human Kinetics; 2005.
  2. Buckinx et al., 2018. Clin Nutr, 37(4), 1229–1237.
  3. McLester et al., 2020. Advanced Exercise Physiology.
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Factor del sexo clave en la investigación de la composición corporal  https://slacc.lat/factor-del-sexo-clave-en-la-investigacion-de-la-composicion-corporal/ https://slacc.lat/factor-del-sexo-clave-en-la-investigacion-de-la-composicion-corporal/#respond Tue, 17 Sep 2024 19:33:03 +0000 https://slacc.lat/?p=1618

A lo largo de los años no se ha priorizado el factor del sexo para las diversas investigaciones y, mucho menos en el campo de las ciencias de la composición corporal, donde se ha estado demostrando que existe una diferencia marcada anatómica y fisiológica entre un hombre y una mujer (1). Las diferencias van desde la fuerza, velocidad, resistencia y potencia. Asimismo, ciertas divergencias están presentes en  la mayoría de los  sistemas del organismo humano, como en el  sistema cardiovascular, el músculo esquelético, respiratorio y en algunas funciones neurológicas (1).

Estas capacidades son diferentes en todas los seres humanos, desde pacientes que presenten enfermedades crónicas, hasta atletas de élite o alto rendimiento, por lo que este factor va a ser clave e importante a considerar al momento de hacer una investigación o alguna evaluación (1). 

Por varias décadas se utilizó a un cierto modelo de hombre para realizar la mayoría de las investigaciones, sin embargo, al dejar de lado la diferencias que existen anatómicamente entre hombres y mujeres, los estudios no eran puntuales para la población en general. En los últimos años se ha buscado la inclusión en el campo de la investigación, debido a la demanda de información y al aumento de participación de las mujeres en los estudios bioquímicos (1). 

Evidentemente, todavía se requiere un enfoque colectivo para mitigar estos sesgos y aumentar el número de mujeres representadas en estudios de investigación sobre deportes, ejercicio y ciencias aplicadas al ejercicio, entre muchos otros campos de las ciencias biomédicas (1). Con esto dicho, aunque se ha promovido el enfoque en aumentar la representación de mujeres en investigación, el avance aún es lento.

Un punto clave en la diferencia entre sexos está en el factor de la producción de la testosterona, ya que los hombres tienen una mayor producción de esta a partir de la pubertad y la cantidad será mayor que la de la mujer en cualquier etapa de su vida. La testosterona y la dihidrotestosterona (DHT), contribuyen al desarrollo y mantenimiento de características dependientes de andrógenos  (2).

Los andrógenos son utilizados normalmente con el fin de poder regular el tejido muscular esquelético. Asimismo, es importante destacar que el gen del receptor de andrógenos humanos contiene una secuencia polimórfica repetida de CAG (glutamina) que se ha asociado con afecciones relacionadas con los andrógenos, masa libre de grasa y concentraciones de testosterona endógena en algunos, pero no en todos (2).

Este es un tema crucial y actual en el mundo del deporte, por lo que ha cobrado relevancia en las competencias de alto rendimiento. Un claro ejemplo de la afección de la testosterona en el rendimiento de un deportista es el caso de la boxeadora Imane Khelif, quien presenta niveles mayores de testosterona que la mayoría de las mujeres, por lo que, aunque nació biológicamente mujer, sus niveles altos de testosterona le dan mayor fuerza y potencia en comparación con las demás competidoras de su mismo nivel (1,2). Los hombres poseen una mayor capacidad de testosterona endógena de 10 a 15 veces lo que puede tener una mujer (2). Las adaptaciones fisiológicas relacionadas con la testosterona son un factor determinante decisivo en las diferencias sexuales relacionadas con el rendimiento  humano (2). 

Este es uno de los motivos por el cual los hombres superan a las mujeres en eventos deportivos que estén determinados por la fuerza, potencia muscular, velocidad y en ocasiones, capacidad aeróbica (1,3). Todo esto se ve directamente relacionado  con la testosterona, ya que ésta dicta efectos en la fisiología y anatomía humana que marcan estos atributos vitales para el rendimiento de un deportista (2). 

Los efectos anabólicos de la testosterona en el organismo son particularmente marcados durante la pubertad del hombre, incrementando significativamente el rendimiento físico, lo que resulta en una mejora más eficaz  en la potencia muscular y la resistencia en comparación con la de las mujeres, esto debido al aumento progresivo de los niveles endógenos de testosterona hasta alcanzar la adultez (2).

De igual forma, los atributos femeninos asociados con las hormonas esteroides sexuales en las mujeres (como la grasa corporal, la estructura esquelética y el desarrollo mamario) pueden representar una desventaja en comparación con los hombres y niveles de entrenamiento similares, especialmente en el contexto del entrenamiento contrarresistencia (1,3). Cabe recalcar que, las diferencias de sexo son mínimas en deportes relacionados con habilidades técnicas y cognitivas, tales como el tiro con arco y el tiro deportivo (1).

Fig. 2. Diferencias fisiológicas y morfológicas clave entre hombres y mujeres en el rendimiento deportivo. Adaptado de: Hunter SK, Benefeld J. Comparisons of male anatomy and physiology are to that of females. J Physiol. 2024.

Podemos concluir…

Las diferencias entre hombre y mujer están marcadas en el área fisiológica, anatómica y de composición corporal. Estas diferencias son un factores determinantes que puede afectar el desempeño individual de cada ser humano, por lo que es muy importante tomarlo en cuenta para cualquier estimación  de composición corporal que se pretenda realizar. En el área deportiva el factor del sexo importa mucho, ya que la testosterona impacta en el rendimiento deportivo como se ha mencionado, sin embargo, pueden presentarse diversificaciones y excepciones genéticas para destacar en algun deporte o desempeño físico. 

Por lo tanto, los hombres tienen una mayor capacidad en los deportes asociados a la fuerza, potencia muscular, velocidad o la capacidad aeróbica, en comparación con las mujeres, ya que la producción de testosterona es un punto clave para el rendimiento físico del atleta y uno de los principales puntos que divergen en las diferencias de sexo. Por último, se ha estado observando que los aumentos de tejido muscular esquelético y de fuerza en mujeres, son relativamente iguales, es decir, cuando se compara con el mismo sexo, no entre ellos.

Referencias

  1. Hunter SK, Senefeld JW. Sex differences in human performance. J Physiol. 2024;602(17):4129–56. 
  2. Zitzmann M. (2009). Testosterone and the brain. Aging Male.
  3. Ekenros L et al. (2017). Differences in body composition and performance by sex in athletes.
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Importancia de la estructura ósea en el rendimiento deportivo https://slacc.lat/importancia-de-la-estructura-osea-en-el-rendimiento-deportivo/ Tue, 13 Aug 2024 16:00:09 +0000 https://slacc.lat/?p=1512

A lo largo de los años se ha estimado la relación directa que existe entre la proporcionalidad del cuerpo y el rendimiento deportivo, entre otros factores cruciales como la forma, las dimensiones y sobretodo el tamaño de la estructura ósea, lo cual se relaciona con el desempeño de un atleta ya que juega un papel determinante en su éxito deportivo (1,2).

Varios investigadores han estudiado esta relación resaltando la importancia de su valoración en el ámbito deportivo, lo que ha generado el uso de indicadores corporales tales como diámetro del húmero, fémur, biacromial, biileocrestal, entre otras, con el fin de buscar la optimización morfológica relacionada al desarrollo y capacidad de sostener el tejido muscular esquelético (2,3).

Optimización Morfológica

El rendimiento deportivo busca potenciar y optimizar el desarrollo de la fuerza, velocidad y mejorar la eficiencia mecánica del atleta, con el fin de aumentar las probabilidades de éxito. Para el cumplimiento de estos factores, anteriormente mencionados, existen tamaños y proporciones favorables que sustentan el desempeño de un deportista, esto es a lo que se le conoce como optimización morfológica para el deporte (2,3). 

Existen varias disciplinas deportivas que se ven más afectadas con este hecho que otras, lo que podría llegar a ser un impedimento para el atleta en poder alcanzar ciertos niveles de élite.

Por ejemplo, en el caso de la natación, el rendimiento está influenciado por una estatura alta, la longitud corta de sus extremidades inferiores para generar mayor palanca y potencia en el desplazamiento, así como el gran tamaño de las manos y los pies. Con esto dicho, podríamos mencionar el caso del deportista olímpico Michael Phelps, quien cumple en gran medida con las mediciones corporales óptimas para un nadador de élite, lo que demuestra el sentido de la optimización morfológica (2). Por otra parte, los levantadores de pesas podrían beneficiarse de longitudes relativamente cortas de sus extremidades superiores e inferiores, así como bajos índices crurales y braquiales, esto con el fin de generar más potencia en sus levantamientos y menor desplazamiento de la barra.

Fig. 2. Características antropométricas del nadador Michael Phelps y su relación con el rendimiento acuático. Adaptado de: Anthropometrica Body Measurements Research Lab.

Por otro lado, los corredores de largas distancias, son atletas que suelen tener estatura baja y masa corporal relativamente baja, por lo que el indicador de Índice de Masa Corporal (IMC) es un parámetro importante a considerar. Cabe mencionar que los atletas de resistencia aeróbica como los maratonistas, cuentan con extremidades inferiores relativamente largas, un índice crural alto y un índice braquial bajo (1,2).

Comprender los factores asociados a la morfología puede ser beneficioso para elegir los criterios de los jóvenes atletas al iniciar un deporte (detección de talentos), siempre que las mediciones sean consistentes durante la adolescencia, o que existan métodos de predicción válidos fundamentados en investigaciones sólidas que incluyan análisis de datos longitudinales (4).

A considerar: Escalamiento Corporal

Al crecer, experimentamos un aumento de talla o estatura, lo que significa que de igual forma va a existir un aumento del contenido mineral óseo y el tejido muscular esquelético como proporciones de la masa corporal, normalmente en mayor cantidad en las extremidades inferiores (piernas), debido a que estas cargan la mayor parte del peso; a este concepto se le define como escalamiento corporal (1,5). De igual forma, es importante mencionar que es más difícil ganar masa corporal, especialmente tejido muscular esquelético, cuando un individuo no posee una estructura ósea grande, proporcional a su estatura. Este concepto aplica y ocurre tanto en hombres como en mujeres y es independiente de la etnia o la edad (1). 

Asimismo, el ejercicio físico puede ocasionar cambios significativos en la estructura y arquitectura del tejido óseo, debido a estímulos importantes en este tejido que son producidos con cargas excedentes a las habituales, siendo más relevante la intensidad que la duración. En deportes anaeróbicos se ha observado que los deportistas de estas disciplinas presentan un mayor Contenido Mineral Óseo (CMO) y una mayor Densidad Mineral Ósea (DMO), en comparación con deportes aeróbicos (5).

También se ha comprobado que la variación de los movimientos o cargas de distribución inusuales, en gran proporción parecen ser estimulantes de la osteogénesis, que hace referencia al proceso de formación o desarrollo  del tejido óseo, pero no podemos dejar de lado un factor importante en el proceso de crecimiento, la genética (5). Finalmente, se sigue comprobando que la presencia de la genética representa un componente esencial en la variabilidad de la forma, estructura ósea y tamaño, lo cual se aproxima a un 80% de la estatura final de un adulto. Estas diferencias corporales se han asociado por variaciones en las secuencias de nucleótidos, también conocidas como polimorfismos específicos de la secuencia genética de cada ser humano y se han encontrado más de 200 variantes genéticas asociadas con el rendimiento físico (5). 

Podemos concluir …

Es innegable que la composición corporal juega un  papel importante en el desarrollo y éxito deportivo, debido a las posibles ventajas que tiene en el rendimiento físico de un atleta. De igual forma, existen deportes que  se ven más afectados que otros por la composición corporal y las características específicas de la disciplina deportiva, entre los cuales se menciona la natación, gimnasia, entre otros. 

También no hay que dejar de lado la importancia del factor genético, debido a que gran parte de la formación, talla y tamaño corporal se ven afectados o en su caso, beneficiados por ésta, por lo que podemos afirmar que hay una relación importante entre la estructura ósea de un atleta y su rendimiento deportivo.

Referencias

  1. Fernández Vaquero A, López Chicharro J. Fisiología del Ejercicio – 4a: Edición. Editorial Médica Panamericana; 2022.
  2. Ackland TR, Lohman TG. Current status of body composition assessment in sport. Sports Med. 2012.
  3. Zatsiorsky VM, Kraemer WJ. Science and Practice of Strength Training. 2nd ed. Human Kinetics, 2006.
  4. Nikander R, et al. Targeted exercise against osteoporosis: A systematic review and meta-analysis. J Sports Sci. 2021.
  5. Eynon N, et al. Genes and elite athletes: a roadmap for future research. J Physiol. 2013;591(13):3217–3230.
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Métodos para analizar la composición corporal https://slacc.lat/metodos-para-analizar-la-composicion-corporal/ Fri, 02 Aug 2024 19:59:54 +0000 https://slacc.lat/?p=1412

Existen diferentes métodos para poder estudiar y analizar la composición corporal, los cuales se han ido desarrollando  a lo largo de la historia de la mano con el  avance de la tecnología.

El papel que ha jugado los avances tecnológicos en el estudio de la composición corporal (CC) es muy significativo y marca una pauta en el forma en la que hoy comprendemos la ciencia del estudio de la CC, lo cual ha sido útil para el desarrollo de los métodos más populares que en la actualidad y cada vez una mejor comprensión de los diversos componentes del cuerpo humano.

Entre los métodos más destacados se puede mencionar la Bioimpedancia Eléctrica (BIA, por sus siglas en inglés), la Absorciometría Dual de Rayos X (DXA, por sus siglas en inglés), la Tomografía Axial Computarizada (TAC) y las técnicas de Imagen por Resonancia Magnética (IRM).

Bioimpedancia eléctrica

La bioimpedancia eléctrica (BIA) resalta como una de las metodologías más utilizadas y prácticas. Este método no es invasivo y mide la capacidad de los tejidos biológicos para impedir el paso de una corriente eléctrica alterna conocida (50 kHz) y se expresa en función de dos componentes o vectores: resistencia (R) y reactancia (Xc) (1,2). 

Dentro de un miembro, la resistencia depende de la cantidad de tejido muscular, ya que este tiene un alto contenido de agua, junto con la resistencia del hueso y la masa grasa, conforme a la fórmula de resistores en paralelo (2). 

Según lo anterior, existen tejidos biológicos cuya oposición a esta corriente eléctrica puede variar en función del contenido de agua, lo que significa que la impedancia eléctrica va a depender de la cantidad de agua presente en los diversos tejidos. Sin embargo, la desproporcionalidad del cuerpo también puede afectar las mediciones de impedancia (2).  

Los valores de R y Xc deben ser incorporados a ecuaciones de regresión múltiples para obtener valores de diferentes compartimentos (2).

Absorciometría Dual de Rayos X

La Absorciometría Dual de Rayos X (DXA) puede utilizarse en poblaciones humanas de cualquier edad, lo que le da una ventaja significativa en comparación de otros métodos, esto debido a su baja exposición a la radiación (1,3). La exposición es mínima y varía desde 0.02 hasta 1.5 mrem según la velocidad o el instrumento que se emplee, incluso, la exposición es menor a la que está expuesto en un vuelo transcontinental. Aun así, al tener cierta radiación, no es recomendado en mujeres embarazadas por el riesgo que podría generar en el desarrollo humano (3).

Su base teórica  radica en la estimación de la composición de los tejidos blandos y el contenido mineral óseo (3). 

Para el análisis de CC se llevan a cabo una serie de exploraciones transversales desde la cabeza hasta la punta de los pies. Es importante recalcar que para la realización de este estudio no se requiere una preparación previa del individuo, sin embargo, la colocación es esencial para lograr datos precisos y exactos del DXA (3).  

Otro punto es que el método DXA es funcional y ha sido considerado como uno de los estándares de oro para estimar la composición corporal por segmentos del cuerpo humano  y la valoración de la grasa abdominal. Además de esto, los estudios muestran que DXA proporciona una medición excelente de la masa múscular  esquelético apendicular. Todo esto convierte a la  DXA en un buen método de referencia, ya que ofrece estimaciones precisas de la composición corporal (3).

Fig. 2. Evaluación de tejidos adiposo y muscular mediante tomografía axial computarizada (TAC). (4)

Tomografía Axial Computarizada

Este método es un sistema que consiste en un tubo de rayos X y un receptor que gira en un plano perpendicular al individuo, creando  imágenes transversales del cuerpo del sujeto expuesto .Los rayos X emitidos por el tubo van a debilitarse conforme estos pasan a través de los tejidos creando así una serie de imágenes (4).

El número de TAC es una medida de la mitigación en relación con el aire y el agua, y se puede decir que es la forma en que se expresa la mitigación de los rayos X y uno de sus determinantes principales es la densidad física (4).

Esta es una técnica utilizada con frecuencia en lo que corresponde a CC, sin embargo, anteriormente tenía una función más enfocada  en medir el tamaño o proporción de los tejidos (4).

En la actualidad es un método que se utiliza para medir la composición de los tejidos sobre todo la masa muscular esquelética, entre otros.

Técnica de Imagen por Resonancia Magnética

La estimación de las partes del cuerpo, tejido muscular esquelético y adiposo, por Imágen de Resonancia Magnética (IRM) son muy similares a los ofrece la TCA. Su principal diferencia es la forma en cómo se toman las imágenes, en la IRM no se utiliza radiación ionizante (4).  

La IRM mayormente se basa en la interacción entre los protones, los cuales se encuentran de manera abundante en los tejidos del cuerpo humano. Los protones de hidrógeno tienen momentos magnéticos diferentes a cero, lo que significa que son como un imán. Al momento en el que una persona entra a la unidad de resonancia magnética, que vendría siendo como un imán con la fuerza de campo 15 000 veces más fuerte que la tierra, los protones se alinean. Una vez los protones están alineados, se aplica un campo de radiofrecuencia a los diversos tejidos, lo cual provoca que algunos protones absorba energía y al detenerse las pulsaciones de radiofrecuencia se libera esa energía que habían recargado, generando señales de radiofrecuencias, creando así las imágenes de corte transversal (4).

Podemos concluir…

La tecnología es esencial para el avance del estudio de la composición corporal.

Se estima que las nuevas tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) y el análisis de big data, empiecen a tomar  más relevancia en los próximos años en la ciencia del estudio para la composición del cuerpo humano y el comportamiento de sus diversos tejidos. Más específicamente, la IA puede procesar y analizar datos complejos de manera más precisa y rápida que los métodos antes mencionados.  Por lo que nos queda seguir observando cómo entramos con las nuevas tecnologías a una era más avanzada de la ciencia de composición corporal. 

Referencias

  1. Heymsfield S, Lohman TG, Wang Z, Going S. Human Body Composition. 2a ed. Heymsfield SB, Lohman TG, Wang Z, Going SB, editores. Champaign, IL, Estados Unidos de América: Human Kinetics; 2005.
  2. Kyle UG, Bosaeus I, De Lorenzo AD, et al. Bioelectrical impedance analysis—part I: review of principles and methods. Clin Nutr. 2004;23(5):1226-1243. doi:10.1016/j.clnu.2004.06.004
  3. Nana A, Slater GJ, Stewart AD, Burke LM. Methodology review: using dual-energy X-ray absorptiometry (DXA) for the assessment of body composition in athletes and active people. Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2015;25(2):198–215.

  4. Thomas EL, Fitzpatrick JA, Malik SJ, Taylor-Robinson SD, Bell JD. Whole body fat: content and distribution. Prog Nucl Magn Reson Spectrosc. 2013;73:56–80.

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Modelo de los cinco niveles https://slacc.lat/modelo-de-los-cinco-niveles/ Wed, 31 Jul 2024 16:40:53 +0000 https://slacc.lat/?p=1396

En la historia del estudio de la Composición Corporal (CC), es recurrente tocar temas relacionados a los componentes de esta suma de elementos que conforman al cuerpo humano, donde por años diversos científicos han estudiado la relación de las sumas de las partes que componen al organismo humano, con el fin de su mayor comprensión.  La masa corporal puede estudiarse en cinco niveles diferentes que coexisten, pero son independientes el uno del otro, lo cual se le conoce como el modelo de los cinco niveles. En este modelo, propuesto por Wang y Heymsfield en 1992, la masa corporal se puede analizar desde cinco niveles: atómico, molecular, celular, tejidos y sistemas (tisular) y cuerpo total (Fig.1) (1,2).

Dentro de cada nivel podemos encontrar diversos elementos específicos y la suma de todos estos componentes de los cinco niveles constituyen el total de la masa corporal. 

Fig 1. Modelo de cinco niveles para la organización de la investigación en composición corporal. Adaptado de: Wang Z, Pierson R, Heymsfield S. The five-level model: a new approach to organizing body-composition research. Am J Clin Nutr. 1992;56(1):19–28. (1)

Niveles de análisis de la composición corporal

Atómico (I)

Este nivel es la base del análisis de la CC, donde se pueden identificar once elementos, sin embargo, de estos, podemos destacar seis principales que forman aproximadamente más del 96% de la masa corporal, de los cuales son oxígeno, hidrógeno, carbono, calcio, fósforo y nitrógeno (1). En composición corporal, estos elementos son importantes en áreas como la radiobiología y en modelos para estimar grasa corporal total, proteína corporal y Masa Celular Corporal (MCC), utilizando elementos como carbono, potasio y nitrógeno (3,4).

Molecular (II)

Los elementos principales incorporados en moléculas presentes en el cuerpo humano son: agua, lípidos, proteínas, carbohidratos (glucógeno), minerales óseos y tejidos blandos. En el campo de investigación en CC, así como en el área clínica y deportiva, es el modelo que más se utiliza, siendo parte de las áreas de la nutrición, metabolismo de proteínas y lípidos, la homeostasis mineral y el balance hídrico (2,5).

Celular (III)

El cuerpo humano se compone por tres compartimentos principales: células, líquido extracelular (compuestos orgánicos e inorgánicos) y sólidos extracelulares (colágeno, fibras elásticas, entre otros). Este nivel es importante para el estudio fisiológico ya que las células son unidades biológicas funcionales básicas. La evaluación de estos compartimentos puede permitir una comprensión fisiológica amplia de procesos biológicos (3).

Tejidos y sistemas (IV)

Las células, líquidos y sólidos extracelulares se organizan en tejidos, órganos y sistemas. Estos tejidos pueden agruparse en cuatro categorías: muscular esquelético, conectivo, epitelial y nervioso.

Tres tejidos son especialmente relevantes para la investigación en CC: tejido adiposo, muscular esquelético y óseo, que en conjunto forman aproximadamente el 75% de la masa corporal (2,6).

El tejido adiposo se encuentra esparcido alrededor de todo el cuerpo, y las características metabólicas de estas fluctúan por diferentes partes anatómicas (7). En este nivel se tiende a interactuar con varias ramas de la biología humana, como la histología, anatomía, fisiología, entre otras. Es de saber que ciencias de la salud, centran gran parte de su interés en este nivel.

Cuerpo completo (V)

Este nivel se refiere al tamaño, forma y descripción de las características físicas del cuerpo de un ser humano. Existen diversas dimensiones que pueden ser evaluadas a través de este nivel: talla, longitud de segmentos inferiores y superiores, anchuras corporales, circunferencias o perímetros, espesores de pliegues cutáneos, densidad corporal e índice de masa corporal.

Por lo tanto, se pueden clasificar en zonas o partes como extremidades (superiores e inferiores) tronco y cabeza, las cuales pueden ser medidas por diversos métodos (5.6).

A considerar

Es esencial y útil tener un orden que diferencie o clasifique la independencia de cada uno de los diversos componentes de los cinco niveles del modelo; esto con el fin de que se eviten confusiones cuando se elaboran modelos de composición corporal y su misma interpretación.

Aunque el modelo de cinco niveles ofrece una estructura clara para entender la composición corporal, la investigación revela que varios componentes se entrelazan entre estos niveles. Es imperativo para la investigación de la CC que, mientras la masa corporal y el equilibrio energético se mantengan estables, los componentes principales también lo hacen, permitiendo relaciones predecibles fundamentales para los modelos de composición corporal y destacando áreas prometedoras para futuras investigaciones clínicas y científicas.

En conclusión, es frecuente usar el modelo de los cinco niveles para llevar a cabo un adecuado análisis de la composición corporal, al mismo tiempo, en el campo de la investigación se espera que, junto al avance de la tecnología y la colaboración de los investigadores, se pueda continuar incorporando estudios de CC en relación al metabolismo energético sin presencia de alguna enfermedad y mecanismos patológicos de varias enfermedades.

Referencias

  1. Wang Z, Pierson RN, Heymsfield SB. The five-level model: a new approach to organizing body-composition research. Am J Clin Nutr. 1992 Jul;56(1):19-28. doi: 10.1093/ajcn/56.1.19.

  2. Heymsfield SB, Lohman TG, Wang Z, Going SB, editores. Human Body Composition. 2nd ed. Champaign, IL: Human Kinetics; 2005.
  3. Moore FD, Olesen KH, McMurrey JD, Parker HV, Ball MR, Boyden CM. The Body Cell Mass and Its Supporting Environment: Body Composition in Health and Disease. Philadelphia: W.B. Saunders Company; 1963.

  4. Sutcliffe JF. A review of in vivo experimental methods to determine the composition of the human body. Phys Med Biol. 1993 Jun;38(6):719-59. doi: 10.1088/0031-9155/38/6/001.

  5. Martínez EG. Composición corporal: Su importancia en la práctica clínica y algunas técnicas relativamente sencillas para su evaluación. Salud Uninorte. 2010;26(1):140-53.

  6. González Jiménez E. Composición corporal: estudio y utilidad clínica. Endocrinol Nutr. 2013;60(2):69-75. doi: 10.1016/j.endonu.2012.04.003.

  7. Björntorp P. Obesity: a disease or a biological adaptation? Obes Rev. 2000 Oct;1(1):15-9. doi: 10.1046/j.1467-789x.2000.00004.x.
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