Deportes – SLACC | Sociedad Latinoamericana de Composición Corporal https://slacc.lat Somos una organización sin fines de lucro que promueve el estudio de la composición corporal humana en sus tres áreas interconectadas: niveles de composición corporal con sus reglas organizativas, conocimiento de técnicas de medición y factores biológicos que influyen en la composición corporal. Wed, 26 Nov 2025 23:16:18 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.1 https://slacc.lat/wp-content/uploads/2025/12/faviconnn-150x150.jpg Deportes – SLACC | Sociedad Latinoamericana de Composición Corporal https://slacc.lat 32 32 230953742 ¿Las hormonas anticonceptivas afectan el crecimiento del tejido muscular esquelético? https://slacc.lat/las-hormonas-anticonceptivas-afectan-el-crecimiento-de-la-masa-muscular/ Thu, 10 Apr 2025 17:37:42 +0000 https://slacc.lat/?p=1905

Las hormonas sexuales son una de las principales determinantes del sexo biológico. En el sexo masculino, la hormona predominante es la testosterona y está se mantiene constante durante toda la etapa de adultez, mientras que en el sexo femenino predominan las hormonas progesterona y estrógeno; al contrario, las concentraciones de estas experimentan cambios en la vida adulta de la mujer dependiendo la etapa en la que se encuentre. Todo lo anterior marca una de las principales diferencias entre sexos (1).  

Los anticonceptivos hormonales (AH) son una combinación de estrógeno y progesterona y son utilizados principalmente para evitar el embarazo; esto es posible debido a que impiden que los ovarios liberen óvulos, adelgazan el revestimiento del útero y espesan el moco del cuello uterino de manera que bloquean el paso de los espermatozoides hacia el óvulo. Los AH se pueden administrar por la boca, en inyección, o se colocan debajo de la piel, sobre la piel (parche), en la vagina o en el útero. Las píldoras orales anticonceptivas (POA), son la forma más común de AH utilizada (2). 

El uso de las POA es ampliamente utilizado por mujeres deportistas, no sólo para el control de la fertilidad, sino también como estrategia para manipular el momento o incluso omitir por completo el sangrado por deprivación, que ocurre durante los 7 días sin POA. También los utilizan para aliviar los efectos secundarios asociados con el ciclo menstrual como calambres, dolor, hinchazón y dolores de cabeza; todo esto hace que las POA sean una opción atractiva para muchos atletas (3).

En las últimas tres décadas, se ha observado un aumento en el número de mujeres que practican ejercicio, desde la actividad física hasta el deporte de alto rendimiento, que se atribuye al creciente desarrollo e inversión en el deporte profesional femenino. El ejercicio de fuerza es ampliamente utilizado por la población atlética como parte de un programa integral de entrenamiento para un rendimiento óptimo, este provoca adaptaciones morfológicas y neurológicas que contribuyen a cambios en la hipertrofia del músculo esquelético (4). 

En los últimos años se ha puesto en duda si el uso de AH puede influir en el rendimiento deportivo. Debido a esto, un metaanálisis investigó el efecto del consumo de los AH en las adaptaciones de la hipertrofia muscular esquelética, la potencia y la fuerza en respuesta al entrenamiento de fuerza (5).

 

Se compararon quienes usan POA con quienes no las usan, y se encontró que el uso de POA no tiene un efecto significativo en la hipertrofia del músculo esquelético, ni en las adaptaciones de potencia o fuerza en respuesta al entrenamiento de resistencia (5).

Según el estudio, no existe una justificación basada en la evidencia para defender o rechazar el uso de píldora en mujeres que participan en entrenamiento de resistencia para aumentar la hipertrofia, la potencia o la fuerza (5).

Hasta la fecha, los estudios que investigan la influencia de los AH en las adaptaciones al entrenamiento de resistencia se han centrado exclusivamente en las píldoras anticonceptivas, y las investigaciones futuras también deberían examinar la posible influencia de los diferentes tipos de anticonceptivos hormonales (5).

¿Hay un entrenamiento basado en el ciclo menstrual?

El ciclo menstrual (CM) es un ritmo biológico importante en el que se observan grandes fluctuaciones cíclicas en las hormonas sexuales endógenas, como el estrógeno y la progesterona (6).

Se han sugerido diversos mecanismos por los cuales las fluctuaciones cíclicas de estrógeno y progesterona a lo largo del CM podrían afectar el rendimiento. Específicamente, se cree que el estrógeno tiene un efecto anabólico sobre el músculo esquelético y se ha demostrado que influye en los cambios en el metabolismo del sustrato mediante el aumento del almacenamiento de glucógeno muscular y la utilización de grasa (6). Por lo tanto, es fácil pensar que se pueden observar cambios en el rendimiento físico debido a los diferentes perfiles hormonales a lo largo del CM (6).

En un metaanálisis los resultados indicaron que, en promedio, el rendimiento físico podría verse ligeramente reducido durante la fase folicular temprana (fase caracterizada por niveles bajos de estrógeno y progesterona) en comparación con todas las demás fases del CM. Sin embargo, debido a que la mayoría de los estudios incluidos en este metanálisis se clasificaron como de baja calidad y la confianza en la evidencia reportada en este también es baja, debe interpretarse con cautela y no se pueden establecer directrices generales sobre el rendimiento físico en las fases del CM (7).

Desde una perspectiva práctica, dado que los efectos tendieron a ser insignificantes y variables entre estudios, es probable que las implicaciones de estos hallazgos sean tan pequeñas que carezcan de sentido para la mayoría de la población (7).

Referencias

  1. Guyton AC, Hall JE. Tratado de fisiología médica. 13a ed. Philadelphia: Elsevier; 2016.

  2. World Health Organization. Hormonal contraception. WHO; 2022.

  3. Elliott-Sale KJ, Smith S, Bacon J, Clayton D, McKay AKA, Torvik K, et al. The effects of oral contraceptives on exercise performance in women: A systematic review and meta-analysis. Sports Med. 2020;50(10):1693–1710.

  4. Costello JT, Bieuzen F, Bleakley CM. Where are all the female participants in sports and exercise medicine research? Eur J Sport Sci. 2014;14(8):847–51.

  5. Gerosa-Neto J, Rossi FE, Silva Santos JF, et al. Effects of hormonal contraceptive use on adaptations to resistance training: A systematic review and meta-analysis. Sports Med. 2023;53:123–140.

  6. Wikström-Frisén L, Boraxbekk C-J, Henriksson-Larsén K. Effects on strength training performance in women: Influence of the menstrual cycle. Front Physiol. 2017;8:907.

  7. McNulty KL, Elliott-Sale KJ, Dolan E, Swinton PA, et al. The effects of menstrual cycle phase on exercise performance in eumenorrheic women: A systematic review and meta-analysis. Sports Med. 2020;50(10):1813–1827.

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Nutrición en deportes de combate https://slacc.lat/nutricion-en-deportes-de-combate/ https://slacc.lat/nutricion-en-deportes-de-combate/#respond Fri, 27 Dec 2024 18:31:19 +0000 https://slacc.lat/?p=1693

El papel de la nutrición en los deportes de combate se centra en apoyar el entorno del entrenamiento diario y, al mismo tiempo, en ayudar a los atletas a recuperarse rápidamente después de las sesiones de entrenamiento, permitiéndoles adaptarse al rigor de las cargas físicas que estos deportes implican. Este enfoque puede considerarse como la base de la nutrición en los deportes de combate. Sin embargo, no se puede ignorar la importancia de la nutrición en el desarrollo de la composición corporal durante la fase de competencia. Investigaciones previas han identificado características físicas únicas en atletas de élite en diversos deportes, asociando rasgos específicos con una optimización en el rendimiento.

Importancia de composición corporal en deportes de combate

Un grupo de deportes que ha recibido relativamente poca atención en este aspecto son los deportes de combate olímpicos, como el boxeo, taekwondo, judo y lucha. Esto resulta sorprendente, dado que estos deportes cuentan con categorías de peso diseñadas para emparejar a competidores con características corporales similares. La distribución de la masa magra varía entre estos deportes. Los atletas de taekwondo presentan la mayor masa magra relativa en la parte inferior del cuerpo, seguidos por los judokas, luchadores y boxeadores, quienes tienen una mayor masa magra relativa en la parte superior del cuerpo.

A continuación, se presenta la composición corporal de dos de los atletas mencionados anteriormente. El método utilizado para estimar la composición corporal en estos deportes fue la absorciometría dual de rayos X (DXA, por sus siglas en inglés), y las mediciones se realizaron entre 7 y 21 días después de la competencia. Por lo tanto, los datos proporcionados reflejan la composición corporal más cercana a la de un atleta de combate olímpico en plena competencia.

Otro aspecto crucial relacionado con la composición corporal y la nutrición es lograr que el deportista entre dentro de la categoría de peso correspondiente para asegurar su participación en el torneo. Para ello, es necesario alcanzar el peso indicado para cada categoría, lo que generalmente implica realizar ajustes en periodos cortos. En los deportes de combate, es común utilizar métodos de pérdida de peso aguda, en lugar de una pérdida de peso crónica, que se realiza a lo largo de un periodo más largo y afecta más directamente factores como la masa corporal libre de grasa y la masa grasa. En la pérdida de peso aguda, se manipulan tres áreas principales para lograr un cambio de peso drástico: el contenido intestinal, el glucógeno almacenado y el agua corporal

Evaluación dietética y manejo nutricional  

Entender la manera en que un peleador se alimenta es esencial para poder ofrecer una educación nutricional adecuada y mejorar sus estrategias de alimentación. Una evaluación dietética integral debe abordar la historia alimentaria del peleador y recopilar datos sobre las diferentes etapas de su preparación, tanto fuera del campamento, dentro del campamento, como en la semana previa a la pelea. Es fundamental que esta evaluación no solo se enfoque en la dieta por sí misma, sino también en cómo la nutrición se vincula con otras áreas del entrenamiento, tales como la recuperación, el rendimiento y la adaptación física durante el proceso de preparación. Es normal que los deportistas utilicen distintos métodos para alcanzar sus metas de composición corporal, entre estos se encuentra el “Proceso de corte y recuperación”, el proceso de corte y recuperación consiste en rehidratarse y reponer los nutrientes perdidos tras una drástica pérdida de peso, una práctica común entre los atletas de deportes de combate. En este proceso, los deportistas pierden peso rápidamente antes del pesaje para poder competir en una categoría de peso más baja. Esto implica la reintegración gradual de líquidos, electrolitos y carbohidratos para recuperar las funciones corporales normales tras la reducción de peso.

Además, la evaluación debe estar alineada con los objetivos específicos del peleador y tener en cuenta sus preocupaciones individuales en cuanto a la nutrición. Esto permite no solo optimizar su rendimiento deportivo, sino también garantizar su bienestar a largo plazo. Un aspecto crítico a considerar es la alta prevalencia de trastornos alimentarios en los deportes de categorías de peso, como las artes marciales mixtas. Por ello, resulta crucial identificar y diferenciar los problemas alimentarios agudos (como los episodios de purga) de los crónicos, como la falta de energía persistente, que pueden afectar tanto su salud como su rendimiento.

A continuación, se presentarán las áreas clave y los factores esenciales que deben ser evaluados en un peleador de artes marciales mixtas para llevar a cabo una evaluación dietética efectiva y adaptada a sus necesidades y particularidades

Podemos concluir…

Las mejores prácticas de nutrición para la competición de deportes de combate pueden variar entre las diferentes  disciplinas, ya que dependen de las estrategias de reducción de peso que se utilicen, el tiempo de recuperación disponible, las preferencias personales y las rutinas relacionadas con la nutrición para mejorar el rendimiento, así como de los objetivos estratégicos al manipular el peso corporal a corto y largo plazo. Tanto los atletas como los entrenadores deben formarse, probar diferentes enfoques nutricionales antes de las competiciones importantes y ajustar este proceso de manera continua para aprovechar al máximo las oportunidades dentro de las reglas de su deporte.



Referencias:
  • Jones M. Healthy way to recover from cutting weight [Internet]. RDX Sports Blog. 2017 [citado el 27 de diciembre de 2024]. Disponible en: https://blogs.rdxsports.com/healthy-way-recover-cutting-weight/.
  • Reale R, Burke LM, Cox GR, Slater G. Body composition of elite Olympic combat sport athletes. EJSS (Champaign) [Internet]. 2020;20(2):147–56.
  • Reale R, Slater G, Burke LM. Individualised dietary strategies for Olympic combat sports: Acute weight loss, recovery and competition nutrition. EJSS (Champaign) [Internet]. 2017;17(6):727–40.
  • SSE #120: Técnicas de recuperación para atletas [Internet]. Gatorade Sports Science Institute.2013.
  • Jones M. Healthy way to recover from cutting weight [Internet]. RDX Sports Blog. 2017.
  • Wang T, Eisenberg A. A cross-sectional performance analysis and projection of the ufc athlete. UFC Performance Institute. 2021.
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Diferencia entre hipertrofia sarcomérica y sarcoplasmática https://slacc.lat/diferencia-entre-hipertrofia-sarcomerica-y-sarcoplasmatica/ Tue, 12 Nov 2024 22:03:44 +0000 https://slacc.lat/?p=1667

Coloquialmente relacionamos la ganancia de músculo exclusivamente  a pasar horas en el gimnasio o con un tema de estética, pero más allá de esto, el crecimiento muscular es multifactorial y va más allá del aspecto superficial o externo. 

La hipertrofia muscular-esquelética se refiere al incremento del diámetro de las fibras musculares. En este proceso, los componentes contráctiles se amplían y la matriz extracelular se expande para dar pie a una cascada de señalización molecular y promover el aumento de la síntesis de proteínas, generando así un entorno anabólico. Este aumento se logra mediante la incorporación de sarcómeros, ya sea en serie o en paralelo, la expansión de los elementos 

no contráctiles y del líquido sarcoplásmico, así como el fortalecimiento de la actividad de las células satélite. Existen mecanismos teóricos implicados en el crecimiento muscular, como son la tensión mecánica, daño muscular y estrés metabólico. Cabe mencionar que de estas 3, la primordial e indispensable sería la tensión mecánica, dado que sin esta, las demás no podrían suscitar.

Tipos de hipertrofia 

Normalmente creemos o asumimos que los fisicoculturistas tienen mayor hipertrofia sarcoplasmática, pero no siempre solemos asociar a un cuerpo definido con un mayor potencial o con más fuerza, pero ¿por qué ocurre esto?.

Fig. 2. Hipertrofia sarcoplásmica vs. hiperplasia de fibras musculares: cambios en el área de sección transversal (ICSA) tras el entrenamiento. Adaptado de: Haun CT, Vann CG, Roberts BM, Vigotsky AD, Schoenfeld BJ, Roberts MD. Sarcoplasmic hypertrophy in skeletal muscle: A scientific "unicorn" or resistance training adaptation?

Hipertrofia sarcoplasmática

La hipertrofia sarcoplasmática se teoriza que es el aumento inducido por el entrenamiento en elementos no contráctiles, principalmente glucógeno y moléculas de agua, lo cual  puede aumentar el tamaño muscular pero no la fuerza máxima. Este tipo de hipertrofia se relaciona con ejercicios de muchas repeticiones y cargas bajas, lo cual, como se había mencionado antes, es comúnmente asociada a fisicoculturistas.

Cuando hablamos de entrenamiento físico, es importante comprender cómo diferentes tipos de ejercicios afectan a nuestro cuerpo a nivel energético. En el caso de los fisicoculturistas, su entrenamiento se centra principalmente en el sistema glucolítico. Este sistema es responsable de generar energía durante ejercicios de moderada a alta intensidad, pero poca duración, donde posiblemente las fibras de tipo IIa predominen. Los fisicoculturistas normalmente presentan mayores cantidades de tejido conectivo fibroso en el endomisio (delgada red de fibras reticulares que rodean a su vez a cada fibra muscular) y de glucógeno. Como resultado, el cuerpo de los fisicoculturistas mejora su capacidad para almacenar glucógeno, lo que contribuye al aumento de su volumen muscular en gran medida.

Hipertrofia sarcomérica

En la hipertrofia sarcomérica, a diferencia de la sarcoplasmática, el aumento mayoritario es de elementos contráctiles (actina y miosina) y se podría decir que va a haber un mayor impacto funcional y menos “estético” o “voluminoso” .  Se cree que este tipo de hipertrofia se presenta más en levantadores de pesas, esto debido a que el levantamiento de pesas se considera como un entrenamiento de mucha fuerza y potencia, que se caracteriza por estímulos de muy alta intensidad pero de corta duración y donde pueden predominar las fibras de tipo IIX.

En este tipo de ejercicios de alta intensidad, predominará el sistema de los fosfágenos, el cual depende de los recursos de energía inmediata, como el ATP y la fosfocreatina, lo cual implica una menor dependencia del glucógeno como fuente energética. Debido a esto, los músculos no retienen tanta agua como en el caso del entrenamiento de culturismo, y las adaptaciones que ocurren son más de tipo neural, es decir, mejoras en la sinergia entre el sistema nervioso y muscular para generar fuerza de forma más eficiente.

Podemos concluir…

Con lo mencionado anteriormente, por ahora, la evidencia al ser limitada, se puede concluir que existe un aumento del área de la sección transversal conocida como hipertrofia de las fibras musculares, y esta puede ser dada por una hipertrofia sarcomérica  y sarcoplasmática pero resulta una falacia basarse en que la sarcomérica puede suscitar debido a estímulos de alta intensidad y poco volumen como los halterófilos o deportistas de fuerza-potencia y en contraparte con la sarcoplasmática que puede suceder con un volumen alto pero de moderada intensidad del entrenamiento, típicamente de entrenamientos de fisicoculturistas.

También no se debe ignorar que el  tipo de entrenamiento no solo determina el tipo de energía que utiliza el cuerpo, sino también las adaptaciones fisiológicas que favorecen uno u otro objetivo: mayor volumen muscular en el culturismo, y mayor potencia y eficiencia en el entrenamiento de fuerza.

En resumen, ambos tipos de hipertrofia suceden, pero no se sabe hasta el momento con determinación en qué condiciones específicas, quedando en especulaciones y teorías que muy probablemente se irán reforzando o descartando con la tecnología emergente y las nuevas comprensiones sobre estas teorías.

Referencias:

  • Roberts MD, Haun CT, Vann CG, Osburn SC, Young KC. Sarcoplasmic hypertrophy in skeletal muscle: A scientific “unicorn” or resistance training adaptation? Front Physiol.2020;11:816. 
  • Análisis sobre los diferentes tipos de hipertrofia muscular [Internet]. Blog Instituto ISAF. 2021. 
  • Burd NA, West DWD, Staples AW, Atherton PJ, Baker JM, Moore DR, et al. Low-load high volume resistance exercise stimulates muscle protein synthesis more than high-load low volume resistance exercise in young men. PLoS One 2010.
  • Schoenfeld BJ. The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. J Strength Cond Res. 2010 Oct;24(10):2857-72.
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Factor del sexo clave en la investigación de la composición corporal  https://slacc.lat/factor-del-sexo-clave-en-la-investigacion-de-la-composicion-corporal/ https://slacc.lat/factor-del-sexo-clave-en-la-investigacion-de-la-composicion-corporal/#respond Tue, 17 Sep 2024 19:33:03 +0000 https://slacc.lat/?p=1618

A lo largo de los años no se ha priorizado el factor del sexo para las diversas investigaciones y, mucho menos en el campo de las ciencias de la composición corporal, donde se ha estado demostrando que existe una diferencia marcada anatómica y fisiológica entre un hombre y una mujer (1). Las diferencias van desde la fuerza, velocidad, resistencia y potencia. Asimismo, ciertas divergencias están presentes en  la mayoría de los  sistemas del organismo humano, como en el  sistema cardiovascular, el músculo esquelético, respiratorio y en algunas funciones neurológicas (1).

Estas capacidades son diferentes en todas los seres humanos, desde pacientes que presenten enfermedades crónicas, hasta atletas de élite o alto rendimiento, por lo que este factor va a ser clave e importante a considerar al momento de hacer una investigación o alguna evaluación (1). 

Por varias décadas se utilizó a un cierto modelo de hombre para realizar la mayoría de las investigaciones, sin embargo, al dejar de lado la diferencias que existen anatómicamente entre hombres y mujeres, los estudios no eran puntuales para la población en general. En los últimos años se ha buscado la inclusión en el campo de la investigación, debido a la demanda de información y al aumento de participación de las mujeres en los estudios bioquímicos (1). 

Evidentemente, todavía se requiere un enfoque colectivo para mitigar estos sesgos y aumentar el número de mujeres representadas en estudios de investigación sobre deportes, ejercicio y ciencias aplicadas al ejercicio, entre muchos otros campos de las ciencias biomédicas (1). Con esto dicho, aunque se ha promovido el enfoque en aumentar la representación de mujeres en investigación, el avance aún es lento.

Un punto clave en la diferencia entre sexos está en el factor de la producción de la testosterona, ya que los hombres tienen una mayor producción de esta a partir de la pubertad y la cantidad será mayor que la de la mujer en cualquier etapa de su vida. La testosterona y la dihidrotestosterona (DHT), contribuyen al desarrollo y mantenimiento de características dependientes de andrógenos  (2).

Los andrógenos son utilizados normalmente con el fin de poder regular el tejido muscular esquelético. Asimismo, es importante destacar que el gen del receptor de andrógenos humanos contiene una secuencia polimórfica repetida de CAG (glutamina) que se ha asociado con afecciones relacionadas con los andrógenos, masa libre de grasa y concentraciones de testosterona endógena en algunos, pero no en todos (2).

Este es un tema crucial y actual en el mundo del deporte, por lo que ha cobrado relevancia en las competencias de alto rendimiento. Un claro ejemplo de la afección de la testosterona en el rendimiento de un deportista es el caso de la boxeadora Imane Khelif, quien presenta niveles mayores de testosterona que la mayoría de las mujeres, por lo que, aunque nació biológicamente mujer, sus niveles altos de testosterona le dan mayor fuerza y potencia en comparación con las demás competidoras de su mismo nivel (1,2). Los hombres poseen una mayor capacidad de testosterona endógena de 10 a 15 veces lo que puede tener una mujer (2). Las adaptaciones fisiológicas relacionadas con la testosterona son un factor determinante decisivo en las diferencias sexuales relacionadas con el rendimiento  humano (2). 

Este es uno de los motivos por el cual los hombres superan a las mujeres en eventos deportivos que estén determinados por la fuerza, potencia muscular, velocidad y en ocasiones, capacidad aeróbica (1,3). Todo esto se ve directamente relacionado  con la testosterona, ya que ésta dicta efectos en la fisiología y anatomía humana que marcan estos atributos vitales para el rendimiento de un deportista (2). 

Los efectos anabólicos de la testosterona en el organismo son particularmente marcados durante la pubertad del hombre, incrementando significativamente el rendimiento físico, lo que resulta en una mejora más eficaz  en la potencia muscular y la resistencia en comparación con la de las mujeres, esto debido al aumento progresivo de los niveles endógenos de testosterona hasta alcanzar la adultez (2).

De igual forma, los atributos femeninos asociados con las hormonas esteroides sexuales en las mujeres (como la grasa corporal, la estructura esquelética y el desarrollo mamario) pueden representar una desventaja en comparación con los hombres y niveles de entrenamiento similares, especialmente en el contexto del entrenamiento contrarresistencia (1,3). Cabe recalcar que, las diferencias de sexo son mínimas en deportes relacionados con habilidades técnicas y cognitivas, tales como el tiro con arco y el tiro deportivo (1).

Fig. 2. Diferencias fisiológicas y morfológicas clave entre hombres y mujeres en el rendimiento deportivo. Adaptado de: Hunter SK, Benefeld J. Comparisons of male anatomy and physiology are to that of females. J Physiol. 2024.

Podemos concluir…

Las diferencias entre hombre y mujer están marcadas en el área fisiológica, anatómica y de composición corporal. Estas diferencias son un factores determinantes que puede afectar el desempeño individual de cada ser humano, por lo que es muy importante tomarlo en cuenta para cualquier estimación  de composición corporal que se pretenda realizar. En el área deportiva el factor del sexo importa mucho, ya que la testosterona impacta en el rendimiento deportivo como se ha mencionado, sin embargo, pueden presentarse diversificaciones y excepciones genéticas para destacar en algun deporte o desempeño físico. 

Por lo tanto, los hombres tienen una mayor capacidad en los deportes asociados a la fuerza, potencia muscular, velocidad o la capacidad aeróbica, en comparación con las mujeres, ya que la producción de testosterona es un punto clave para el rendimiento físico del atleta y uno de los principales puntos que divergen en las diferencias de sexo. Por último, se ha estado observando que los aumentos de tejido muscular esquelético y de fuerza en mujeres, son relativamente iguales, es decir, cuando se compara con el mismo sexo, no entre ellos.

Referencias

  1. Hunter SK, Senefeld JW. Sex differences in human performance. J Physiol. 2024;602(17):4129–56. 
  2. Zitzmann M. (2009). Testosterone and the brain. Aging Male.
  3. Ekenros L et al. (2017). Differences in body composition and performance by sex in athletes.
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Importancia de la estructura ósea en el rendimiento deportivo https://slacc.lat/importancia-de-la-estructura-osea-en-el-rendimiento-deportivo/ Tue, 13 Aug 2024 16:00:09 +0000 https://slacc.lat/?p=1512

A lo largo de los años se ha estimado la relación directa que existe entre la proporcionalidad del cuerpo y el rendimiento deportivo, entre otros factores cruciales como la forma, las dimensiones y sobretodo el tamaño de la estructura ósea, lo cual se relaciona con el desempeño de un atleta ya que juega un papel determinante en su éxito deportivo (1,2).

Varios investigadores han estudiado esta relación resaltando la importancia de su valoración en el ámbito deportivo, lo que ha generado el uso de indicadores corporales tales como diámetro del húmero, fémur, biacromial, biileocrestal, entre otras, con el fin de buscar la optimización morfológica relacionada al desarrollo y capacidad de sostener el tejido muscular esquelético (2,3).

Optimización Morfológica

El rendimiento deportivo busca potenciar y optimizar el desarrollo de la fuerza, velocidad y mejorar la eficiencia mecánica del atleta, con el fin de aumentar las probabilidades de éxito. Para el cumplimiento de estos factores, anteriormente mencionados, existen tamaños y proporciones favorables que sustentan el desempeño de un deportista, esto es a lo que se le conoce como optimización morfológica para el deporte (2,3). 

Existen varias disciplinas deportivas que se ven más afectadas con este hecho que otras, lo que podría llegar a ser un impedimento para el atleta en poder alcanzar ciertos niveles de élite.

Por ejemplo, en el caso de la natación, el rendimiento está influenciado por una estatura alta, la longitud corta de sus extremidades inferiores para generar mayor palanca y potencia en el desplazamiento, así como el gran tamaño de las manos y los pies. Con esto dicho, podríamos mencionar el caso del deportista olímpico Michael Phelps, quien cumple en gran medida con las mediciones corporales óptimas para un nadador de élite, lo que demuestra el sentido de la optimización morfológica (2). Por otra parte, los levantadores de pesas podrían beneficiarse de longitudes relativamente cortas de sus extremidades superiores e inferiores, así como bajos índices crurales y braquiales, esto con el fin de generar más potencia en sus levantamientos y menor desplazamiento de la barra.

Fig. 2. Características antropométricas del nadador Michael Phelps y su relación con el rendimiento acuático. Adaptado de: Anthropometrica Body Measurements Research Lab.

Por otro lado, los corredores de largas distancias, son atletas que suelen tener estatura baja y masa corporal relativamente baja, por lo que el indicador de Índice de Masa Corporal (IMC) es un parámetro importante a considerar. Cabe mencionar que los atletas de resistencia aeróbica como los maratonistas, cuentan con extremidades inferiores relativamente largas, un índice crural alto y un índice braquial bajo (1,2).

Comprender los factores asociados a la morfología puede ser beneficioso para elegir los criterios de los jóvenes atletas al iniciar un deporte (detección de talentos), siempre que las mediciones sean consistentes durante la adolescencia, o que existan métodos de predicción válidos fundamentados en investigaciones sólidas que incluyan análisis de datos longitudinales (4).

A considerar: Escalamiento Corporal

Al crecer, experimentamos un aumento de talla o estatura, lo que significa que de igual forma va a existir un aumento del contenido mineral óseo y el tejido muscular esquelético como proporciones de la masa corporal, normalmente en mayor cantidad en las extremidades inferiores (piernas), debido a que estas cargan la mayor parte del peso; a este concepto se le define como escalamiento corporal (1,5). De igual forma, es importante mencionar que es más difícil ganar masa corporal, especialmente tejido muscular esquelético, cuando un individuo no posee una estructura ósea grande, proporcional a su estatura. Este concepto aplica y ocurre tanto en hombres como en mujeres y es independiente de la etnia o la edad (1). 

Asimismo, el ejercicio físico puede ocasionar cambios significativos en la estructura y arquitectura del tejido óseo, debido a estímulos importantes en este tejido que son producidos con cargas excedentes a las habituales, siendo más relevante la intensidad que la duración. En deportes anaeróbicos se ha observado que los deportistas de estas disciplinas presentan un mayor Contenido Mineral Óseo (CMO) y una mayor Densidad Mineral Ósea (DMO), en comparación con deportes aeróbicos (5).

También se ha comprobado que la variación de los movimientos o cargas de distribución inusuales, en gran proporción parecen ser estimulantes de la osteogénesis, que hace referencia al proceso de formación o desarrollo  del tejido óseo, pero no podemos dejar de lado un factor importante en el proceso de crecimiento, la genética (5). Finalmente, se sigue comprobando que la presencia de la genética representa un componente esencial en la variabilidad de la forma, estructura ósea y tamaño, lo cual se aproxima a un 80% de la estatura final de un adulto. Estas diferencias corporales se han asociado por variaciones en las secuencias de nucleótidos, también conocidas como polimorfismos específicos de la secuencia genética de cada ser humano y se han encontrado más de 200 variantes genéticas asociadas con el rendimiento físico (5). 

Podemos concluir …

Es innegable que la composición corporal juega un  papel importante en el desarrollo y éxito deportivo, debido a las posibles ventajas que tiene en el rendimiento físico de un atleta. De igual forma, existen deportes que  se ven más afectados que otros por la composición corporal y las características específicas de la disciplina deportiva, entre los cuales se menciona la natación, gimnasia, entre otros. 

También no hay que dejar de lado la importancia del factor genético, debido a que gran parte de la formación, talla y tamaño corporal se ven afectados o en su caso, beneficiados por ésta, por lo que podemos afirmar que hay una relación importante entre la estructura ósea de un atleta y su rendimiento deportivo.

Referencias

  1. Fernández Vaquero A, López Chicharro J. Fisiología del Ejercicio – 4a: Edición. Editorial Médica Panamericana; 2022.
  2. Ackland TR, Lohman TG. Current status of body composition assessment in sport. Sports Med. 2012.
  3. Zatsiorsky VM, Kraemer WJ. Science and Practice of Strength Training. 2nd ed. Human Kinetics, 2006.
  4. Nikander R, et al. Targeted exercise against osteoporosis: A systematic review and meta-analysis. J Sports Sci. 2021.
  5. Eynon N, et al. Genes and elite athletes: a roadmap for future research. J Physiol. 2013;591(13):3217–3230.
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