SLACC | Sociedad Latinoamericana de Composición Corporal https://slacc.lat Somos una organización sin fines de lucro que promueve el estudio de la composición corporal humana en sus tres áreas interconectadas: niveles de composición corporal con sus reglas organizativas, conocimiento de técnicas de medición y factores biológicos que influyen en la composición corporal. Wed, 27 May 2026 21:54:47 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.0 https://slacc.lat/wp-content/uploads/2025/12/faviconnn-150x150.jpg SLACC | Sociedad Latinoamericana de Composición Corporal https://slacc.lat 32 32 230953742 Las obesidades y las diabetes la composición corporal es la clave. https://slacc.lat/las-obesidades-y-las-diabetes-la-composicion-corporal-es-la-clave/ Wed, 27 May 2026 20:33:30 +0000 https://slacc.lat/?p=4220

Las obesidades y las diabetes la composición corporal es la clave.

Descripción: En este webinar, el Dr. Iván Torre aborda el tema “Las obesidades y las diabetes”, analizando la compleja relación entre los distintos tipos de obesidad y el desarrollo de alteraciones metabólicas como la diabetes. A lo largo de la sesión se discuten conceptos clave relacionados con la heterogeneidad de la obesidad, los diferentes fenotipos metabólicos y su impacto en el riesgo de desarrollar diabetes y otras enfermedades cardiometabólicas. Asimismo, se revisan aspectos fisiopatológicos, clínicos y nutricionales que permiten comprender mejor estas condiciones desde una perspectiva basada en la evidencia científica. Este webinar está dirigido a nutriólogos, médicos, profesionales de la salud, investigadores y estudiantes interesados en actualizar sus conocimientos sobre obesidad, metabolismo y diabetes.

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Sarcopenia: la epidemia invisible. https://slacc.lat/sarcopenia-la-epidemia-invisible/ Wed, 27 May 2026 20:29:50 +0000 https://slacc.lat/?p=4212

Sarcopenia: la epidemia invisible

Descripción: Una sesión enfocada en uno de los problemas de salud más relevantes y subdiagnosticados en la actualidad. Durante el webinar, se analizaron los mecanismos fisiopatológicos de la Sarcopenia, así como su impacto en la funcionalidad, la calidad de vida y el riesgo de enfermedades crónicas. Asimismo, se revisaron criterios diagnósticos actuales, herramientas de evaluación de la composición corporal y la función muscular, además de estrategias de intervención basadas en evidencia que incluyen nutrición, ejercicio y abordaje multidisciplinario. Esta sesión ofrece una perspectiva integral y actualizada para profesionales de la salud interesados en la detección, prevención y tratamiento de esta condición, considerada hoy en día una verdadera epidemia silenciosa.

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Menopausia: músculo y grasa, lo que debes saber para no perder fuerza ni ganar peso. https://slacc.lat/menopausia-musculo-y-grasa-lo-que-debes-saber-para-no-perder-fuerza-ni-ganar-peso/ Wed, 27 May 2026 20:15:22 +0000 https://slacc.lat/?p=4188

Menopausia: músculo y grasa, lo que debes saber para no perder fuerza ni ganar peso.

Descripción: En este webinar, la Dra. Miriam López Teros aborda el tema “Menopausia, músculo y grasa: lo que debes saber para no perder fuerza ni ganar peso”, analizando los cambios fisiológicos y hormonales propios de la menopausia y su impacto en la composición corporal. A lo largo de la sesión se explican estrategias basadas en evidencia para preservar el tejido muscular esquelético, regular la ganancia de grasa y mantener el rendimiento físico, integrando aspectos nutricionales, metabólicos y de actividad física. Este contenido está dirigido a profesionales de la salud, estudiantes y personas interesadas en comprender cómo intervenir de manera efectiva durante esta etapa para optimizar la salud y la calidad de vida.

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Bioimpedancia espectroscópica https://slacc.lat/bioimpedancia-espectroscopica/ Wed, 07 May 2025 19:49:17 +0000 https://slacc.lat/?p=1914

El conocimiento de la composición corporal se ha convertido como una herramienta diagnóstica clave en diversas condiciones clínicas. La estimación precisa de la distribución de los distintos compartimentos corporales permite una evaluación más integral del estado nutricional e hídrico del paciente, lo cual resulta fundamental para un abordaje terapéutico adecuado (1-3).

En la actualidad, existen diversos métodos para estimar la composición corporal, entre los que destaca la bioimpedancia eléctrica (BIA) por su carácter no invasivo, accesible y de fácil aplicación. Tradicionalmente, la BIA se ha realizado utilizando una corriente alterna de una sola frecuencia, comúnmente 50 kHz (2,3).

No obstante, la bioimpedancia espectroscópica (BIS) representa una evolución metodológica al emplear múltiples frecuencias, que van desde los 5 hasta los 1000 kHz. Este enfoque permite no solo estimar el agua corporal total, sino también diferenciar su distribución entre los compartimentos intracelular y extracelular, basándose en principios teóricos más sólidos y ofreciendo una mayor precisión diagnóstica (1,4). Así, la BIS se consolida como una técnica no invasiva, precisa y con amplias aplicaciones en el ámbito clínico.

La bioimpedancia (BIA)

Desde el punto de vista eléctrico, la impedancia es la oposición al paso de una corriente alterna y, por lo tanto, depende de la frecuencia de dicha corriente. En el contexto biológico, la bioimpedancia es una magnitud compleja compuesta por dos componentes principales: la resistencia (R), relacionada con el contenido total de agua corporal, y la reactancia (Xc), originada por la capacitancia de las membranas celulares. La capacitancia se define como la capacidad de un objeto no conductor para almacenar cargas eléctricas, y se calcula como la relación entre la variación del voltaje a través del objeto y la corriente que lo atraviesa (2,3,5).

La estimación de la composición corporal mediante bioimpedancia se basa principalmente en la medición de la resistencia, la cual permite inferir el volumen conductor del cuerpo. Este volumen está constituido principalmente por la masa libre de grasa (MLG), que incluye líquidos corporales y tejidos con alta conductividad, gracias a la presencia de electrolitos disueltos. En contraste, la masa grasa se considera eléctricamente no conductora. Diversos estudios han demostrado que el principal componente de la masa libre de grasa es el agua corporal total (ACT), que representa aproximadamente el 73.2% en sujetos con un estado de hidratación normal (2,3).

Fig. 2. Composición tisular y molecular de segmentos corporales específicos (tronco, brazo y pierna) en un adulto de referencia. Adaptado de: Lee SY, Ahn S, Kim YJ, et al. Comparison between dual-energy X-ray absorptiometry and bioelectrical impedance analyses for accuracy in measuring whole body muscle mass and appendicular skeletal muscle mass. Nutrients. 2018;10(6):738. doi:10.3390/nu10060738.

Para fines de medición, el cuerpo humano se segmenta convencionalmente en cinco partes no homogéneas: dos extremidades superiores, dos extremidades inferiores y el tronco. Esta segmentación permite un análisis más detallado de la distribución de los distintos compartimentos corporales, diferenciando entre masa grasa y masa libre de grasa. Esta última incluye tanto la masa ósea como la masa celular corporal, compuesta por proteínas y el agua corporal total, la cual se subdivide a su vez en líquido intracelular (LIC) y líquido extracelular (LEC) (2,3).

Pero... ¿Qué es la bioimpedancia espectroscópica?

En términos generales, la medición de la bioimpedancia puede realizarse tanto a nivel corporal total como segmentado, utilizando análisis de espectroscopía de frecuencia única o múltiple. Por ejemplo, el análisis basado en una sola frecuencia eléctrica, comúnmente de 50 kHz, se conoce como bioimpedancia de frecuencia única (SF-BIA). Esta técnica ha sido una de las más utilizadas y permite estimar compartimentos corporales basándose en la relación inversa entre la impedancia medida y el volumen de agua corporal total (ACT), que constituye la vía conductora para el paso de la corriente (2,3).

Fig. 3. Modelo de espectroscopia de impedancia bioeléctrica (BIS) para la estimación de compartimentos corporales. Adaptado de: Cornish BH, Ward LC, Thomas BJ, et al. Evaluation of multiple frequency bioelectrical impedance and Cole-Cole analysis for the assessment of body water volumes in healthy humans. Eur J Clin Nutr. 1996;50(3):159-164.

Por su parte, el análisis de los datos de bioimpedancia mediante un amplio rango de frecuencias se denomina Bioimpedancia Espectroscópica (BIS). Este método se fundamenta en la estimación de dos parámetros clave: la resistencia a frecuencia cero (R0), que se asocia al volumen de líquido extracelular, y la resistencia a frecuencia infinita (R∞), que corresponde al agua corporal total. La aplicación de múltiples frecuencias —desde 5 hasta 1000 kHz— permite obtener una visión más detallada de la distribución de los líquidos corporales (2,3).

La clave de esta técnica radica en cómo el cuerpo responde a distintas frecuencias eléctricas. A bajas frecuencias, la corriente no atraviesa las membranas celulares debido al efecto capacitivo de estas, por lo que el flujo se limita al espacio extracelular. A frecuencias más altas (por ejemplo, superiores a 200 kHz), la corriente logra penetrar las membranas celulares, circulando tanto por el compartimento extracelular como por el intracelular. Esto permite estimar con mayor precisión el agua corporal total, y al sustraer el volumen extracelular, se obtiene el volumen de agua intracelular (2,3).

Usos y aplicaciones de la BIS

La Bioimpedancia Espectroscópica (BIS) tiene una amplia variedad de aplicaciones en el ámbito médico y de la salud. Un ejemplo destacado es la cardiografía por impedancia, que permite monitorear la actividad cardíaca. A diferencia de la electrocardiografía, que refleja la actividad eléctrica del corazón, la cardiografía por impedancia evalúa la actividad de bombeo del corazón, proporcionando información adicional sobre su función (5).

Otra aplicación importante de la BIS es en el diagnóstico de patologías, incluida la detección temprana de cáncer. Aunque el espectro de impedancia de los tejidos puede variar entre pacientes, se puede comparar el espectro de impedancia de órganos pareados, uno sano y el otro patológico, para identificar diferencias significativas (5).

Por ejemplo, los tejidos cancerosos suelen tener una resistencia menor en comparación con los tejidos normales. Este fenómeno ha sido aprovechado en la detección temprana de cáncer de mama, utilizando el análisis de la impedancia como una herramienta diagnóstica. De manera similar, las diferencias en la impedancia entre tejidos sanos y patológicos también se aplican en la detección de cáncer de piel (5).

Estas técnicas de diagnóstico se realizan mediante el uso de un sensor multielectrodo, que permite medir la impedancia de dos áreas de la piel en vivo: una área de interés, que podría contener un tumor, y una zona saludable circundante. Según estudios recientes, la detección de cáncer de piel basada en impedancia facilita la diferenciación entre zonas sanas y patológicas, abriendo nuevas perspectivas para el monitoreo y diagnóstico en oncología (5).

La implementación de esta tecnología en la práctica médica podría transformar la forma en que se aborda el cuidado de la salud, proporcionando herramientas más precisas y eficaces para el manejo de los pacientes.

Referencias

  1. Naranjo-Hernández D, Reina-Tosina J, Roa LM, Barbarov-Rostán G, Aresté-Fosalba N, Lara-Ruiz A, Cejudo-Ramos P, Ortega-Ruiz F. Smart bioimpedance spectroscopy device for body composition estimation. Sensors (Basel). 2019;20(1):70. doi: 10.3390/s20010070     
  2. Schoeller D. Bioelectrical impedance analysis: What does it measure? Ann N Y Acad Sci. 2000;904:159–162. doi: 10.1111/j.1749-6632.2000.tb06441.x     
  3. Kyle U, Bosaeus I, De Lorenzo A, Deurenberg P, Elia M, Gómez J, et al. Bioelectrical impedance analysis–part I: review of principles and methods. Clin Nutr. 2004 Oct;23(5):1226–43. doi: 10.1016/j.clnu.2004.06.004     
  4. Daniil D, Ekaterina A, Anna A, Sergei V, Anton E, Dmitrii M, et al. Bio-impedance spectroscopy: Basis and applications [Internet]. 2020. Available from: https://arxiv.org/abs/2005.03275
  5. Khalil S, Mohktar M, Ibrahim F. The theory and fundamentals of bioimpedance analysis in clinical status monitoring and diagnosis of diseases. Sensors (Basel). 2014 Jun;14(6):10895–928. doi: 10.3390/s140610895     
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¿Las hormonas anticonceptivas afectan el crecimiento del tejido muscular esquelético? https://slacc.lat/las-hormonas-anticonceptivas-afectan-el-crecimiento-de-la-masa-muscular/ Thu, 10 Apr 2025 17:37:42 +0000 https://slacc.lat/?p=1905

Las hormonas sexuales son una de las principales determinantes del sexo biológico. En el sexo masculino, la hormona predominante es la testosterona y está se mantiene constante durante toda la etapa de adultez, mientras que en el sexo femenino predominan las hormonas progesterona y estrógeno; al contrario, las concentraciones de estas experimentan cambios en la vida adulta de la mujer dependiendo la etapa en la que se encuentre. Todo lo anterior marca una de las principales diferencias entre sexos (1).  

Los anticonceptivos hormonales (AH) son una combinación de estrógeno y progesterona y son utilizados principalmente para evitar el embarazo; esto es posible debido a que impiden que los ovarios liberen óvulos, adelgazan el revestimiento del útero y espesan el moco del cuello uterino de manera que bloquean el paso de los espermatozoides hacia el óvulo. Los AH se pueden administrar por la boca, en inyección, o se colocan debajo de la piel, sobre la piel (parche), en la vagina o en el útero. Las píldoras orales anticonceptivas (POA), son la forma más común de AH utilizada (2). 

El uso de las POA es ampliamente utilizado por mujeres deportistas, no sólo para el control de la fertilidad, sino también como estrategia para manipular el momento o incluso omitir por completo el sangrado por deprivación, que ocurre durante los 7 días sin POA. También los utilizan para aliviar los efectos secundarios asociados con el ciclo menstrual como calambres, dolor, hinchazón y dolores de cabeza; todo esto hace que las POA sean una opción atractiva para muchos atletas (3).

En las últimas tres décadas, se ha observado un aumento en el número de mujeres que practican ejercicio, desde la actividad física hasta el deporte de alto rendimiento, que se atribuye al creciente desarrollo e inversión en el deporte profesional femenino. El ejercicio de fuerza es ampliamente utilizado por la población atlética como parte de un programa integral de entrenamiento para un rendimiento óptimo, este provoca adaptaciones morfológicas y neurológicas que contribuyen a cambios en la hipertrofia del músculo esquelético (4). 

En los últimos años se ha puesto en duda si el uso de AH puede influir en el rendimiento deportivo. Debido a esto, un metaanálisis investigó el efecto del consumo de los AH en las adaptaciones de la hipertrofia muscular esquelética, la potencia y la fuerza en respuesta al entrenamiento de fuerza (5).

 

Se compararon quienes usan POA con quienes no las usan, y se encontró que el uso de POA no tiene un efecto significativo en la hipertrofia del músculo esquelético, ni en las adaptaciones de potencia o fuerza en respuesta al entrenamiento de resistencia (5).

Según el estudio, no existe una justificación basada en la evidencia para defender o rechazar el uso de píldora en mujeres que participan en entrenamiento de resistencia para aumentar la hipertrofia, la potencia o la fuerza (5).

Hasta la fecha, los estudios que investigan la influencia de los AH en las adaptaciones al entrenamiento de resistencia se han centrado exclusivamente en las píldoras anticonceptivas, y las investigaciones futuras también deberían examinar la posible influencia de los diferentes tipos de anticonceptivos hormonales (5).

¿Hay un entrenamiento basado en el ciclo menstrual?

El ciclo menstrual (CM) es un ritmo biológico importante en el que se observan grandes fluctuaciones cíclicas en las hormonas sexuales endógenas, como el estrógeno y la progesterona (6).

Se han sugerido diversos mecanismos por los cuales las fluctuaciones cíclicas de estrógeno y progesterona a lo largo del CM podrían afectar el rendimiento. Específicamente, se cree que el estrógeno tiene un efecto anabólico sobre el músculo esquelético y se ha demostrado que influye en los cambios en el metabolismo del sustrato mediante el aumento del almacenamiento de glucógeno muscular y la utilización de grasa (6). Por lo tanto, es fácil pensar que se pueden observar cambios en el rendimiento físico debido a los diferentes perfiles hormonales a lo largo del CM (6).

En un metaanálisis los resultados indicaron que, en promedio, el rendimiento físico podría verse ligeramente reducido durante la fase folicular temprana (fase caracterizada por niveles bajos de estrógeno y progesterona) en comparación con todas las demás fases del CM. Sin embargo, debido a que la mayoría de los estudios incluidos en este metanálisis se clasificaron como de baja calidad y la confianza en la evidencia reportada en este también es baja, debe interpretarse con cautela y no se pueden establecer directrices generales sobre el rendimiento físico en las fases del CM (7).

Desde una perspectiva práctica, dado que los efectos tendieron a ser insignificantes y variables entre estudios, es probable que las implicaciones de estos hallazgos sean tan pequeñas que carezcan de sentido para la mayoría de la población (7).

Referencias

  1. Guyton AC, Hall JE. Tratado de fisiología médica. 13a ed. Philadelphia: Elsevier; 2016.

  2. World Health Organization. Hormonal contraception. WHO; 2022.

  3. Elliott-Sale KJ, Smith S, Bacon J, Clayton D, McKay AKA, Torvik K, et al. The effects of oral contraceptives on exercise performance in women: A systematic review and meta-analysis. Sports Med. 2020;50(10):1693–1710.

  4. Costello JT, Bieuzen F, Bleakley CM. Where are all the female participants in sports and exercise medicine research? Eur J Sport Sci. 2014;14(8):847–51.

  5. Gerosa-Neto J, Rossi FE, Silva Santos JF, et al. Effects of hormonal contraceptive use on adaptations to resistance training: A systematic review and meta-analysis. Sports Med. 2023;53:123–140.

  6. Wikström-Frisén L, Boraxbekk C-J, Henriksson-Larsén K. Effects on strength training performance in women: Influence of the menstrual cycle. Front Physiol. 2017;8:907.

  7. McNulty KL, Elliott-Sale KJ, Dolan E, Swinton PA, et al. The effects of menstrual cycle phase on exercise performance in eumenorrheic women: A systematic review and meta-analysis. Sports Med. 2020;50(10):1813–1827.

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mTOR y su rol en el aumento de tejido muscular esquelético https://slacc.lat/mtor-y-su-rol-en-el-aumento-de-la-masa-muscular/ Tue, 11 Mar 2025 17:43:20 +0000 https://slacc.lat/?p=1831

El músculo juega un rol crítico en la función física, el rendimiento atlético y la salud metabólica. Este es reconocido como un regulador crucial en el metabolismo de todo el cuerpo y por esto es un determinante directo que influye en la calidad de vida de las personas, ya que mediante este se puede tener funcionalidad y realizar las actividades básicas del día a día (1).

Una baja masa muscular se asocia con una mortalidad incrementada en adultos sanos y con comorbilidades. La regulación de la masa muscular está influenciada por ciertas variables que pueden categorizarse en variables internas y externas del sistema (1).

Fig 1. Determinantes para el aumento de tejido muscular esquelético. Adaptado de: Lim C, Nunes EA, Currier BS, et. al. Med Sci Sports Excerc. 2022; 54(9): 1546-1559.

Una de las más importantes es el entrenamiento de fuerza, ya que esta es la variable no farmacológica externa más potente para incrementar el tejido muscular esquelético (2).

La sobrecarga mecánica y la estimulación anabólica son muy importantes para incrementar el tamaño de la masa y fibras musculares. En un nivel molecular, la hipertrofia de la masa muscular inducida por el ejercicio de fuerza ocurre a causa de la acumulación de proteínas celulares dentro de fibras musculares preexistentes (2). 

Uno de los jugadores más reconocidos en controlar la masa muscular es la molécula diana de rapamicina o mTOR. Esta es una proteína-cinasa que aumenta la síntesis de proteínas; estructuralmente, es una proteína grande que consiste en 2,549 aminoácidos (3). 

Además, la mTOR ayuda a controlar varios procesos celulares, como la multiplicación, crecimiento, supervivencia, diferenciación y autofagia de las células, un proceso que permite preservar la energía celular y adaptarse a los diferentes cambios para sobrevivir (4). También detecta diversas señales ambientales y cambios intracelulares incluidos la disponibilidad de nutrientes y el estado energético (3). 

A esta proteína se le denominó mTOR porque es inhibida de forma selectiva por el antibiótico rapamicina, que en consecuencia se ha convertido en una herramienta muy potente en la investigación de las funciones de mTOR (3). La primera vez que se identificó la activación de mTOR en respuesta al entrenamiento de fuerza fue en un experimento realizado en ratas (5). En este estudio los investigadores demostraron que la cantidad de hipertrofia muscular tras seis semanas de entrenamiento era directamente  proporcional al grado de fosforilación de la quinasa S6K1, una célula diana, es decir, una célula objetivo de mTOR (5). Después de muchos otros estudios, se mostró que mTOR es necesaria para que se produzca el crecimiento muscular (3).

Tras el ejercicio de fuerza el mTOR regula la traducción y elongación de las proteínas. La traducción se inicia a través de la fosforilación de las proteínas reguladoras y permite al ribosoma unirse con el ARNm e iniciar la traducción.  La señalización mTORC1 también regula el movimiento del ribosoma a lo largo del ARNm, llamado elongación de la traducción. El resultado final es la síntesis de una cadena peptídica basada en el patrón contenido en el ARNm. Cuando esta síntesis de proteínas es crónicamente superior a la degradación, resultando en

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Fig 2. Ilustración sobre fibras musculares (3).

un balance neto positivo (como cuando se realiza ejercicio de fuerza bien diseñado y planificado en personas sanas en estado postprandial), se produce la hipertrofia de las fibras musculares (3).

Existen dos complejos diferentes de mTOR, los cuales son mTORC1 y mTORC2.

El complejo de rapamicina mTORC1 integra varias señales intra y extracelulares incluyendo factores de crecimiento, disponibilidad de aminoácidos, estado de energía intracelular y los niveles de oxígeno. Por otro lado, el mTORC2 regula la supervivencia y el metabolismo celular (3).

Algunos otros factores que estimulan el mTOR  son los nutrientes como la leucina y factores de crecimiento como la insulina, estos se convierten en señales intracelulares y posteriormente detectadas por mTORC1 (6).

¿Cuánta y qué tipo de proteína se debe consumir para promover la hipertrofia muscular?

De acuerdo a la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) se recomiendan 1.4-2 g/kg para la ganancia de masa muscular o approx. 20-40 g de proteína en cada comida o plato fuerte (considerando que son 3 en el día) (7). 

La calidad de la proteína consumida  también es importante, y esto depende de los aminoácidos que la componen. El aminoácido que ha mostrado ser más importante en estimular el mTOR es la leucina, esta está contenida en alimentos principalmente de origen animal como la leche, el atún, el pollo, carnes rojas y huevos. Una recomendación práctica son 3g de leucina en cada comida fuerte (considerando que son 3 en el día) (6).

La leucina es el aminoácido proteinogénico más común con importantes funciones metabólicas. Este aminoácido junto con los otros aminoácidos ramificados (BCAA por sus siglas en inglés), isoleucina y valina, constituyen el 40% de los aminoácidos esenciales libres en el plasma sanguíneo (6).

La leucina está disponible para el músculo esquelético donde funciona como señal de nutrientes, se utiliza para la síntesis de proteínas y sirve como combustible metabólico y/o donador de nitrógeno para la síntesis de glutamina y alanina (1). La leucina no se limita a actuar como sustrato para la síntesis de proteínas. Es en realidad, un regulador bien descrito del recambio de proteínas que estimula la síntesis de proteínas e inhibe la degradación de proteínas (6).

Muchos estudios sobre suplementación con leucina vincularon la leucina con el control del peso corporal, el gasto energético de todo el cuerpo, y/o recuperación post-ejercicio de la proteína muscular (6).

Referencias

  1. Yoon M-S. MTOR as a key regulator in maintaining skeletal muscle mass. Front Physiol. 2017;8:788.

  2. Lim C, Nunes EA, Currier BS, McLeod JC, Thomas ACQ, Phillips SM. An evidence-based narrative review of mechanisms of resistance exercise-induced human skeletal muscle hypertrophy. Med Sci Sports Exerc. 2022;54(9):1546–59.

  3. Ogasawara R, Jensen TE, Goodman CA, Hornberger TA. Resistance exercise-induced hypertrophy: A potential role for rapamycin-insensitive mTOR. Exerc Sport Sci Rev. 2019;47(3):188–94.

  4. Macho-González A, Sánchez-Muniz FJ. Autofagia: un sistema celular de limpieza clave para la salud. J Negat No Posit Results. 2023;8(1):417–39.

  5. Plotkin DL, Delcastillo K, Van Every DW, Tipton KD, Aragon AA, Schoenfeld BJ. Isolated leucine and BCAA supplementation for enhancing muscular strength and hypertrophy. Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2021;31(3):292–301.

  6. Ananieva EA, Powell JD, Hutson SM. Leucine metabolism in T cell activation: mTOR signaling and beyond. Adv Nutr. 2016;7(4):798S–805S.

  7. Jäger R et al. International Society of Sports Nutrition Position Stand: protein and exercise. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14:20.

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¿La obesidad es una enfermedad? https://slacc.lat/la-obesidad-es-una-enfermedad/ Mon, 17 Feb 2025 18:23:22 +0000 https://slacc.lat/?p=1760

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció a la obesidad como una enfermedad en 1948. La OMS define a la obesidad como “”una enfermedad crónica compleja”.

Hay cierta controversia en el reconocimiento de la obesidad como enfermedad. Por un lado, aquellos que apoyan el reconocimiento de la obesidad como enfermedad comentan que incluso las personas que son conscientes del daño causado a la salud por esta enfermedad, enfrentan barreras fuertes o sustanciales para acceder a los servicios de salud, acompañado de un estigma social relacionado al peso muy extendido.

Reconocer formalmente la obesidad como una enfermedad por sí misma podría promover mayor aceptación o compromiso médico y cultural por la condición, incrementar el acceso a la atención por los que lo necesitan, y tal vez reducir el estigma social. 

Sin embargo, también muchos afirman que definir la obesidad como enfermedad podría tener un impacto negativo en las personas que la padecen y la sociedad en general. Un argumento es que retratar la obesidad como una enfermedad podría reducir la responsabilidad del rol individual, y en consecuencia motivarlos a  conductas no saludables, reduciendo los esfuerzos para resolver el problema. 

A pesar de que la obesidad está clasificada internacionalmente como una enfermedad, existe un componente esencial que hace falta en la conceptualización de la obesidad; ya que aún no se ha definido adecuadamente la enfermedad que esta condición causa directamente. Debido a lo anterior, la obesidad carece de una identificación clínica precisa.

Cuando se piensa en obesidad, es muy común sólo pensar en el aspecto físico de un cuerpo robusto, cuando fuera de la estética de esta enfermedad, el exceso de adiposidad o grasa corporal puede tener manifestaciones clínicas causadas por la enfermedad que induce la disfunción de varios tejidos y órganos. Es muy común que el tratamiento para dicha enfermedad esté más enfocado en las comorbilidades, que son enfermedades desencadenadas en consecuencia de esta, más que a las propias manifestaciones clínicas de la obesidad. 

No reconocer la obesidad como una causa directa de mala salud puede dificultar su tratamiento en los servicios de salud. Por ello, es urgente definir la enfermedad específica que provoca, para identificar claramente cuándo el exceso de grasa corporal ya ha causado daño y se manifiesta con signos y síntomas medibles en los órganos y tejidos.

Por todo lo anterior, la comisión de diabetes y endocrinología estableció criterios biológicos y clínicos para el diagnóstico de la obesidad clínica.

Nuevo diagnóstico para la obesidad

La obesidad se divide en dos condiciones las cuales son, obesidad clínica y preclínica, esto basado a la presencia o ausencia, respectivamente, de manifestaciones clínicas objetivas de la función alterada de los órganos y cómo estas impactan negativamente en la habilidad individual de conducir las actividades diarias. De esta forma, se puede realizar un diagnóstico correcto para asumir una decisión clínica apropiada. 

Obesidad: La obesidad es caracterizada por un exceso de adiposidad, con o sin la presencia de una alteración en la función o distribución del tejido adiposo.

Obesidad clínica: La obesidad clínica es una enfermedad crónica y sistémica caracterizada por alteraciones de la función de los tejidos, órganos o del individuo, debidas a una adiposidad excesiva y/o anormal. Esta puede provocar una disfunción orgánica grave y daños en los órganos finales, causando complicaciones que alteran la vida o pueden ponerla en peligro (p. ej., infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal).

Obesidad preclínica: La obesidad pre clínica se caracteriza por un exceso de adiposidad y/o una adiposidad anormal con una función preservada de otros tejidos y órganos. La obesidad preclínica confiere un mayor riesgo de desarrollar obesidad clínica, así como otras enfermedades no transmisibles (ENT), como la diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y enfermedades mentales, entre otras.

Evaluación clínica, principios del diagnóstico y metas del tratamiento

Para mitigar el riesgo del sobrediagnóstico o subdiagnóstico de la obesidad, la adiposidad en exceso se debe confirmar con por lo menos otro criterio antropométrico aparte del Índice de masa corporal o IMC (ejemplo: circunferencia de cintura) o por una estimación directa de grasa cuando sea posible, debido a que el IMC no provee información sobre el estado de salud a nivel individual.. A pesar de ello, en las personas con valores muy elevados de IMC (>40), el exceso de adiposidad se puede asumir. Como con otras enfermedades crónicas, el tratamiento basado en evidencia de la obesidad clínica debe ser iniciado a tiempo con el objetivo de mejora en las manifestaciones clínicas.

  • Las medidas tradicionales para diagnosticar obesidad basadas exclusivamente en el IMC por ejemplo, IMC >30 kg) sólo deben utilizarse  como medida sustitutiva del riesgo para la salud a nivel de población, para estudios epidemiológicos o con fines de cribado.

Diagnóstico de obesidad

  • La evaluación clínica de la obesidad requiere la confirmación  del exceso de adiposidad mediante uno de los siguientes métodos: 
  1. Medición directa de la grasa corporal (por ejemplo, mediante absorciometría de rayos X de energía dual -DEXA, bioimpedancia, etc.), o bien
  2. Al menos un criterio antropométrico (perímetro de la cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-talla) además del IMC, o bien
  3. Al menos dos criterios antropométricos (perímetro de la cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-estatura) independientemente del IMC.

Nota: Para todos los criterios antropométricos deben utilizarse métodos validados y puntos de corte apropiados para la edad, el sexo y la etnia.

Diagnóstico de obesidad clínica

El diagnóstico de Obesidad Clínica requiere:

  1. Confirmación clínica del estado de obesidad por criterios antropométricos o por medición directa de la grasa corporal.

Además de uno o ambos de los siguientes criterios:

  1. Evidencia de reducción de la función de órganos/tejidos debido a la obesidad (es decir, signos, síntomas y/o pruebas diagnósticas que muestren anomalías en la función de uno o más tejidos/sistemas orgánicos).
  2. Limitaciones significativas, ajustadas a la edad, de las actividades cotidianas que reflejan el impacto específico de la obesidad en la movilidad y/u otras actividades básicas de la vida diaria (AVD= bañarse, vestirse, ir al baño, continencia, comer).

Referencias:

  • Rubino F, Cummings DE, Eckel RH, Cohen RV, Wilding JPH, Brown WA, et al. Definition and diagnostic criteria of clinical obesity. Lancet Diabetes Endocrinol. 2025; http://dx.doi.org/10.1016/S2213-8587(24)00316-4
  • World Health Organization. Obesity and overweight factsheet, 2023.
  • Frühbeck G, et al. Clinical practice guidelines for obesity, 2019.
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Cantidad de agua en el cuerpo humano https://slacc.lat/cantidad-de-agua-en-el-cuerpo-humano/ Mon, 10 Feb 2025 19:16:52 +0000 https://slacc.lat/?p=1735

El agua es el componente más abundante del cuerpo, este constituye entre el 70 y 75% del peso corporal al nacer y disminuye hasta menos del 40% en los adultos con obesidad. El agua es esencial para la vida y sirve como transporte y solvente para reacciones bioquímicas, de hecho, una disminución del 15% del agua corporal es causa de deshidratación y puede poner en riesgo la vida. 

Un cambio del agua corporal total (ACT) puede producir un cambio notable en el peso corporal, por lo que determinar este componente es esencial para analizar y estimar la composición corporal. Dicho esto, la regulación del ACT es imprescindible para la homeostasis corporal.

Distribución del agua

A nivel celular, el agua se encuentra en dos compartimentos, el agua intracelular y extracelular. El líquido intracelular se encuentra en el interior de las células y es el compartimento más grande. En este predomina el potasio, y los otros iones positivos en orden decreciente de concentración como el magnesio, el sodio y el calcio. Entre los aniones se encuentran el fosfato, la proteínas, el bicarbonato, el cloro y el sulfato. El líquido extracelular se encuentra rodeando las células a las que proporciona un ambiente constante externo y los tres componentes principales de este son: el plasma, el líquido intersticial (incluida la linfa), el agua contenida en hueso y tejido conectivo denso y el líquido transcelular. En el líquido extracelular el catión más importante es el sodio y después el potasio y el calcio, mientras que el ión negativo más importante es el cloro y en menor concentración el bicarbonato.

A continuación se muestra una tabla de la distribución aproximada de agua en un hombre jovén: 

Fig. 2. Distribución del agua corporal en diferentes niveles de organización (molecular, celular e hístico) en un varón joven de referencia. Adaptado de: Silva AM, Wang Z, Heymsfield SB, Sardinha LB. Human body composition: models and methodology. In: Human Body Composition. 2nd ed. Human Kinetics; 2005: chap 7.

Estimación del agua corporal total

Existen diferentes métodos para estimar el ACT, entre ellos se encuentra el deuterio, la fórmula de Watson y la bioimpedancia eléctrica. A continuación se explicarán brevemente cada uno de ellos: 

Deuterio o dilución isotópica: Mediante el análisis de isótopos estables se puede determinar el ACT, y dado este componente se puede realizar una determinación de la masa ósea, Masa Libre de Grasa (MLG) y Masa Grasa (MG) a través de uno o varios métodos como pueden ser la Absorciometría Dual de Rayos X o pletismografía por desplazamiento de aire para MLG y MG. En bioquímica,  el deuterio se utiliza como trazador de moléculas para estudiar reacciones químicas, cambios metabólicos y componentes corporales. Si quieres saber más sobre este método, en nuestro blog explicamos a detalle en qué consiste esta técnica, da clic aquí (https://slacc.lat/tecnica-nuclear-de-deuterio-y-la-composicion-corporal/).

Fórmula de Watson: Esta es una de las ecuaciones más utilizadas debido a que las estimaciones son razonablemente cercanas a métodos como la bioimpedancia, además de que ha sido utilizada en distintas poblaciones de diversos continentes. El uso de este método no es tan aplicable en grandes grupos poblacionales debido a que se necesita el uso de instrumentos de medición como el tallímetro y la báscula.

Bioimpedancia Eléctrica (BIA)

La técnica de BIA realiza una estimación de la composición corporal mediante diferentes fórmulas y principios físicos o químicos. A partir de estos se pueden obtener indicadores de la composición corporal como el IMC o la circunferencia de cintura. La BIA hace una evaluación de la MG, tejido muscular esquelético, y hueso, aunque no es el método más indicado para estimar este último componente. También se pueden evaluar otros componentes como agua, agua total, intra y extracelular. La BIA es de utilidad para valorar los indicadores en pacientes con una alteración hídrica como la enfermedad renal crónica, una condición hepática o pacientes con desnutrición, malnutrición o cáncer. 

La BIA se basa en la capacidad de los tejidos biológicos para impedir el paso de una corriente eléctrica alterna conocida. La impedancia es la oposición al paso de la corriente dada por nuestros propios tejidos corporales, hay tejidos que van a favorecer el paso de la corriente como el agua y otros que van a perjudicar el paso como el tejido óseo y adiposo. A esto se le denomina resistencia y reactancia.

La resistencia es la dificultad que presentan los tejidos corporales o el cuerpo en general al flujo de una corriente conocida y la reactancia es la acumulación temporal de cargas sobre las membranas celulares. Las células funcionan como capacitores o condensadores eléctricos. Estas propiedades se pueden medir en ohms (Ω).

Algunos equipos proporcionan los valores de la resistencia y la reactancia, a continuación se presentarán los tejidos biológicos con mayor y menor impedancia.

La báscula de bioimpedancia está constituida por electrodos que permiten la transferencia de corriente eléctrica, y a partir de esto los tejidos generan cierta oposición o facilitan el paso de la corriente.

Para disminuir el margen de error en la BIA, es necesario que se sigan ciertas medidas protocolarias con el objetivo de estandarizar las mediciones y utilizar adecuadamente el equipo. En la medida de lo posible y adecuando la situación a un determinado contexto, se recomienda seguir los siguientes lineamientos.

Da clic en la imagen para visitar la referencia.

En caso de no seguir estas pautas podría haber una alteración en los resultados y una interpretación errónea. 

Referencias:

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Cambios de la composición corporal en síndrome de Down  https://slacc.lat/cambios-de-la-composicion-corporal-en-sindrome-de-down/ https://slacc.lat/cambios-de-la-composicion-corporal-en-sindrome-de-down/#respond Wed, 15 Jan 2025 22:00:35 +0000 https://slacc.lat/?p=1721

El síndrome de Down (SD) es la aneuploidía (trastorno genético) más común en el ser humano, es causado por una trisomía (condición genética en el que una persona posee tres copias de un cromosoma en lugar de las dos habituales) del cromosoma 21. Se calcula que aproximadamente 1 de cada 1000 personas lo tiene. Por lo anterior, es esencial poder estudiar y comprender a mayor profundidad el síndrome y las manifestaciones clínicas propias de este, con el fin de poder brindar una atención nutricional específica y correcta para los pacientes que cuentan con este síndrome. El síndrome de Down está asociado con problemas de salud significativos, como enfermedades como las cardiopatías congénitas, la apnea obstructiva del sueño, la enfermedad celíaca y las endocrinopatías. Los trastornos endocrinos generalmente se caracterizan por trastornos tiroideos, baja masa ósea, diabetes, baja estatura y propensión a estar sobrepeso/obeso. Los jóvenes con síndrome de Down (SD) presentan una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en comparación con sus pares sin esta condición. Las principales causas que contribuyen al aumento de peso en las personas con SD incluyen la hipotonía (reducción del tono muscular), una mayor predisposición a la inflamación sistémica, trastornos metabólicos y/o un metabolismo más lento.Los medicamentos que se administran con frecuencia en esta población, como los utilizados para tratar problemas endocrinos o de salud mental, también pueden favorecer el aumento de peso.

Además de esto, muchas de estas personas enfrentan limitaciones físicas que dificultan la actividad física, lo que, combinado con la falta de apoyo social y financiero, contribuye al desarrollo de sobrepeso y obesidad, deterioración funcional o disminución ósea. La salud ósea suele ser una preocupación adicional en la población con SD. Regularmente las personas con SD suelen presentar una densidad y estructura ósea más débiles, lo que las coloca en mayor riesgo de sufrir fracturas en el futuro en comparación con sus pares sin esta condición. La mala salud ósea está relacionada tanto con una menor acumulación de minerales durante la infancia y la adolescencia, como con problemas hormonales que afectan la densidad ósea. La suma de todas la variables pueden ser riesgosas para el paciente con síndrome de Down ya que pueden generar que exista una agravación de las manifestaciones clínicas propias de la condición, lo que a la larga puede propiciar una baja calidad de vida y que exista un aumento en la morbilidad de la persona.

Composición corporal 

La antropometría, como herramienta utilizada para monitorear la obesidad y el sobrepeso, se destaca por ser un enfoque eficiente, económico y que requiere poco tiempo. Esta disciplina, que forma parte de la antropología biológica, se dedica a estudiar diversas características fisiológicas, psicológicas y anatómicas de los individuos. Sin embargo no hay que dejar de lado otras técnicas de composición corporal como lo son la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA,por sus siglas en inglés), Pletismografía por desplazamiento de aire, bioimpedancia (BIA), tomografía computarizada, entre otros métodos óptimos para esta población. Todos estos métodos mencionados anteriormente ya los hemos descrito en blogs pasados.

Es particularmente importante resaltar la necesidad de evaluar la composición corporal de personas con síndrome de Down, ya que, como se mencionó anteriormente, este grupo presenta características fisiológicas y metabólicas distintas que pueden influir en su riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad. La medición precisa de la composición corporal en personas con síndrome de Down no solo ayuda a detectar posibles desbalances nutricionales, sino que también permite diseñar intervenciones personalizadas que promuevan un estado de salud más óptimo. Así, contar con un protocolo adecuado para realizar mediciones antropométricas en este grupo poblacional es esencial para prevenir enfermedades asociadas a la obesidad y mejorar su calidad de vida.

Si bien la evidencia científica es limitada, algunos estudios sugieren que los ejercicios físicos pueden tener efectos positivos en el peso corporal y la grasa corporal, con algunas variaciones según el tipo de intervención. Sin embargo, los cambios más grandes se observaron en un estudio con entrenamiento de resistencia y en otro con actividades acuáticas. 

Podemos concluir… 

El reto para los próximos años en el ámbito clínico será desarrollar y aplicar intervenciones terapéuticas que no solo favorezcan la pérdida de peso y reduzcan la grasa corporal, sino que también disminuyan la inflamación sistémica. Las estrategias que puedan abordar simultáneamente tanto el control de peso como la mejora de la salud ósea serán clave para reducir el riesgo de fracturas y otros problemas relacionados con el envejecimiento prematuro de los huesos en esta población.

Por lo tanto, es fundamental avanzar en el conocimiento sobre la composición corporal en el síndrome de Down, considerando el impacto de estos factores metabólicos, hormonales y nutricionales, y adaptar los programas de intervención para mejorar la calidad de vida y la salud integral de las personas con SD.

Referencias:

  • Martínez-Espinosa RM, Molina Vila MD, Reig García-Galbis M. Evidences from Clinical Trials in Down Syndrome: Diet, Exercise and Body Composition. International Journal of Environmental Research and Public Health. 2020 Jun 16;17(12):4294
  • Relationship between Down syndrome, physical fitness and clinical manifestations. González-Aguero et al. 2010; Scand J Med Sei Sports
  • Olivetti Artioli T, Witsmiszyn E, Belo Ferreira A, Franchi Pinto C. Valoración del índice de masa corporal y la composición corporal en el síndrome de Down. Revista Médica Internacional sobre el Síndrome de Down [Internet]. 2017 May 1 [cited 2021 Dec 17];21(2):23–6. Available from: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-internacional-sobre-el-306-articulo-valoracion-del-indice-masa-corporal-S1138207417300118
  • Cabeza-Ruiz, R.A. Centeno-Prada, E. Sánchez-Valverde, F. Peña-García, J. Naranjo-Orellana, J.D. Beas-Jiménez. La fuerza de prensión manual en adultos deportistas con síndrome de Down. Influencia del género y la composición corporal. Revista Portuguesa de Pneumologia. 2009 Dec 1;2(4):116–9.
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https://slacc.lat/cambios-de-la-composicion-corporal-en-sindrome-de-down/feed/ 0 1721
Composición Corporal en Cáncer https://slacc.lat/composicion-corporal-en-cancer/ Thu, 09 Jan 2025 21:14:58 +0000 https://slacc.lat/?p=1705

Lo que se altera comúnmente.

 El cáncer es una enfermedad multifactorial compleja que tiene un efecto significativo y trascendente sobre la calidad de vida de los individuos que la padecen. La composición corporal puede influir en el riesgo de desarrollar cáncer y en la evolución de la enfermedad. 

Para el tratamiento del cáncer era muy común utilizar el peso y el IMC (Índice de masa corporal) como indicador para evaluar al paciente, sin embargo, cada vez se hace más evidente que no es adecuado que este sea utilizado como único marcador de salud y menos en pacientes con patologías, ya que en estos casos el peso está influenciado por diferentes cuestiones como la retención de líquidos y cambios en la composición corporal.

No será lo mismo una persona con una mayor proporción de tejido adiposo y una baja proporción de tejido muscular esquelético, a una persona con un adecuado porcentaje de tejido muscular esquelético.

Mediante el peso no podemos obtener datos sobre la composición corporal de la persona, debido a esto, existen herramientas de imagen para el tejido muscular esquelético como ultrasonidos, tomografía computarizada y/o bioimpedancia que podrían utilizarse para evaluar el riesgo nutricional y monitorizar la respuesta a la nutrición. Con esto se puede monitorizar el tejido muscular esquelético, que es fundamental saber en un paciente con cáncer. 

La desnutrición es una condición que está muy presente en los pacientes con cáncer y está muy asociada a la pérdida de tejido muscular esquelético, debido a esto es muy importante diagnosticar esta condición en una etapa temprana. La Iniciativa Global de Liderazgo en Malnutrición (GLIM, por sus siglas en inglés), se centra en la creación de un consenso mundial en torno a los criterios básicos de diagnóstico de la desnutrición en adultos en entornos clínicos. Este modelo se basa en dos fases, que son: 

1) Identificar el riesgo de desnutrición.

2) Diagnosticar y clasificar la gravedad de la malnutrición. 

Uno de los criterios que se establecen para evaluar al paciente es el tejido muscular esquelético, ya que esta es fundamental para poder apoyar a los pacientes con cáncer.

Importancia de evaluar el Tejido Muscular Esquelético (TME)

El desgaste muscular (con o sin pérdida de grasa) es una característica fundamental de la caquexia por cáncer, una afección multifactorial que afecta negativamente el pronóstico y a la calidad de vida de los pacientes oncológicos. Además, un bajo TME puede aumentar el riesgo a tener resistencia a la insulina debido a la inflamación. A menudo el desgaste muscular puede ser una afección oculta, la evaluación de la composición corporal es esencial. Al realizar esta evaluación se deben considerar factores como la edad, el sexo y el tipo de paciente que se está tratando, ya que entre más se individualice la intervención nutricional se generarán mejores resultados.

Calidad muscular

Evaluar la calidad muscular es otro aspecto a considerar, no es lo mismo un músculo magro a uno con infiltración de tejido adiposo, en la siguiente imagen se puede ver un corte transversal del brazo de dos mujeres, en la izquierda se observa la infiltración del tejido adiposo en el músculo esquelético. 

Fig. 13. Relación entre el área muscular (Lean), tejido adiposo intramuscular (IMAT) y el rendimiento físico en pruebas funcionales. Adaptado de: Addison O, Marcus RL, LaStayo PC, Ryan AS. Intermuscular fat: a review of the consequences and causes. Int J Endocrinol. 2014;2014:309570. doi:10.1155/2014/309570.

A esta infiltración se le llama mioesteatosis. Existen dos métodos muy útiles para analizar la composición corporal e identificar si existe infiltración de grasa en los tejidos, los cuales son:

  • Resonancia magnética nuclear: Esta proporciona imágenes de los componentes corporales y de la composición química de los tejidos, tiene validez para medir la grasa visceral y capacidad para realizar inferencias sin someter al sujeto a radiaciones ionizantes.
  • Tomografía computarizada: Esta ofrece reconstrucciones tridimensionales con una segmentación automatizada de músculo esquelético, tejido adiposo y hueso de todo el cuerpo, todo esto permite analizar componentes como la grasa visceral, el tejido adiposo intramuscular, pericárdico y subcutáneo. Las tomografías computarizadas son muy fáciles de usar y permiten ver que tan desarrollado está un tumor.

Otros métodos como el DXA son de utilidad para ver densitometría ósea, mayormente en mujeres postmenopáusicas. En cambio, la bioimpedancia ha avanzado y ahora brinda información por segmentos del cuerpo, lo cual permite conocer mejor la distribución corporal.

La infiltración de masa intramuscular o mioesteatosis va a desencadenar que el paciente sufra una disminución de la fuerza, un aumento en la resistencia a la insulina y un mayor riesgo de discapacidad. El músculo determina en gran manera la funcionalidad del paciente. De hecho, una buena reserva de TME con mucha mioesteatosis también se considera sarcopenia. 

Sarcopenia

La sarcopenia es un conjunto de 3 factores, los cuales son baja fuerza muscular, bajo TME y bajo rendimiento físico. Esto ocasiona una funcionalidad deteriorada que aumenta la mortalidad en los pacientes enfermos.

Los pacientes con cáncer pueden experimentar un desgaste muscular incluso previo al diagnóstico, debido a la inflamación y resistencia a la insulina, y tras el diagnóstico, este desgaste puede verse acelerado por los tratamientos contra el cáncer. La identificación precoz y la intervención multimodal pueden ayudar a retrasar el ritmo de disminución del TME y, de este modo, evitar que los pacientes caigan por debajo del umbral crítico de TME necesario para obtener resultados óptimos en el cáncer. Todo esto impactará la sobrevida y la tolerancia al tratamiento. La falta de TME está asociado a una menor calidad de vida, un deterioro progresivo y un empeoramiento del pronóstico en diferentes tipos de tumores.  Con todo lo anterior mencionado es evidente que es esencial tomar en cuenta el análisis adecuado de la composición corporal y la importancia del TME en los pacientes oncológicos para así poder aumentar la probabilidad de supervivencia.

Referencias:

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    • Addison O, Marcus RL, Lastayo PC, Ryan AS. Intermuscular fat: a review of the consequences and causes. Int J Endocrinol. 2014;2014:309570. http://dx.doi.org/10.1155/2014/309570
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