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Métodos para valorar el Tejido muscular Esquelético (parte 2)

Sabemos que para el estudio de la composición corporal, es necesario la valoración y estimación del Tejido Muscular Esquelético (TME), sin embargo, como se abordó en el blog anterior, existen limitadas técnicas para estimar este tejido. En la primera parte se tocaron tres distintos métodos para su estimación, los cuales fueron indicadores antropométricos que se relacionan con el TME, estimación regional o segmental y la cantidad aproximada de TME del cuerpo entero (total). 

En este blog abordaremos métodos distintos a los ya mencionados en la edición anterior.

Métodos radiológicos 

Los métodos radiológicos se diferencian de otros métodos debido a las técnicas que utilizan, ya que estos te permiten tener una visión más directa de ciertos tejidos como el adiposo, óseo y muscular-esquelético. Existen tres técnicas radiográficas que se utilizan en la actualidad, las cuales son la Tomografía Axial Computarizada (TAC), Absorciometría Radiográfica de Energía Dual (DXA, por sus siglas en inglés) e Imagen por Resonancia Magnética (IRM) (1).

La técnica que utilizan estos métodos se basa en la relación de los distintos tejidos con la energía electromagnética, lo cual permitirá obtener información de zonas o regiones  específicas del cuerpo, y en ciertas ocasiones, la valoración de la composición corporal total, tanto en cantidad como en calidad (1).

Tomografía Axial Computarizada (TAC)

Esta técnica se basa en un sistema que consiste en un celda de rayos X y un receptor que gira en un plano perpendicular al individuo, creando  imágenes transversales del cuerpo del sujeto expuesto (1). Los rayos X emitidos van a debilitarse conforme estos pasan a través de los tejidos creando así una serie de imágenes de alta calidad.

El número de TAC, expresado en unidades Hounsfield, es una medida de la mitigación en relación con el aire y el agua, y se puede decir que es la forma en que se expresa la mitigación de los rayos X y uno de sus determinantes principales son la densidad física del tejido y los números anatómicos de los componentes químicos (1). 

En relación al TME, con la TAC se puede determinar el área de una sección transversal del tejido de interés, considerando también el adiposo y óseo. Al tener conocimiento del grosor de corte se puede calcular el área que ocupa el tejido en la imagen, lo que permite identificar el valor del área muscular. De igual forma, cuando no se distinguen claramente  las estructuras se aplica otra técnica que consiste en determinar el volumen del TME con el cálculo del volumen de cada píxel, ya que los píxeles  en cortes sucesivos se grafican en un histograma en el cual se diferencían los píxeles del tejido adiposo (1). 

En la actualidad es uno de los métodos más precisos para estimar este tejido, sin embargo, aún se continúan realizando estudios al respecto en cuestión de puntos de corte para diversas poblaciones (2).

Absorciometría Radiográfica de Energía Dual (DXA)

Fig. 2. Diferencias en la composición corporal entre hombre y mujer según el modelo molecular. Adaptado de: Heymsfield SB, Lohman TG, Wang Z, Going SB, editores. Human Body Composition. 2nd ed. Champaign, IL: Human Kinetics; 2005. p. 212.

La Absorciometría Radiográfica de Energía Dual (DXA) debido a que la exposición a la radiación es menor, si la comparamos con TAC, permite que pueda utilizarse en poblaciones humanas de cualquier edad, lo que le da una ventaja significativa en comparación con otros métodos (1). Aun así, al tener cierta radiación, no es recomendado en mujeres embarazadas por el riesgo que podría generar en el desarrollo humano, es decir, del feto.

Su base teórica  radica en la estimación de la composición de los tejidos blandos y el contenido mineral óseo, que muy concretamente es uno de los métodos de referencia o “Gold Standard” en el diagnóstico de osteoporosis (2).

Debido a esto, el estudio con DXA ofrece un medio en el cual se puede distinguir las diferencias de composición corporal en dos personas con el mismo peso y la misma talla, como se puede observar en la imagen superior. En relación con el TME, este método proporciona la Masa Grasa (MG) Masa Libre de Grasa (MLG), contenido mineral óseo y se puede estimar la Masa Libre de Grasa Suave, lo cual este último se relaciona con la integridad del TME, más no determina una cantidad de ésta concretamente (2).

Los instrumentos utilizados para la investigación clínica rodean al paciente con una bobina magnética con una señal de radiofrecuencia de 5 a 30 mm de longitud de onda (60 a 110 MHz). La señal producida cuando se relajan los núcleos se capta en el receptor de NMR y se almacena para su análisis (2).

En contraste con las imágenes radiográficas convencionales de rayos X y TAC, las cuales dependen de la densidad de los electrones, la IRM depende de la densidad de los núcleos de hidrógeno y el estado físico del tejido según se refleja en los momentos de relajación, para evaluar las variables de la composición corporal, en particular el tejido adiposo y el músculo. 

Imagen por Resonancia Magnética (IRM)

Otro de los principales métodos radiográficos es la Imagen de Resonancia Magnética (IRM).  La IRM mayormente se basa en la interacción entre los protones, los cuales se encuentran de manera abundante en los tejidos del cuerpo humano. Los protones de hidrógeno tienen momentos magnéticos diferentes a cero, lo que significa que son como un imán. Al momento en el que una persona entra a la unidad de resonancia magnética, que vendría siendo como un imán con la fuerza de campo 15,000 veces más fuerte que la tierra, los protones se alinean. Una vez los protones están alineados, se aplica un campo de radiofrecuencia a los diversos tejidos, lo cual provoca que algunos protones absorba energía y al detenerse las pulsaciones de radiofrecuencia se libera esa energía que habían recargado, generando señales de radiofrecuencias, creando así las imágenes de corte transversal (1,3).

La estimación de las partes del cuerpo, TME y adiposo, por IRM son muy similares a los ofrece la TCA. Su principal diferencia es la forma en cómo se toman las imágenes, en la IRM no se utiliza radiación ionizante. A diferencia de las imágenes radiográficas tradicionales de rayos X y TAC, que se basan en la densidad de electrones, la IRM se fundamenta en la densidad de núcleos de hidrógeno y en el estado físico del tejido, según lo que muestran los momentos de relajación (1).

Limitaciones de los métodos radiográficos 

Las técnicas radiográficas, a pesar de  que se consideran como métodos de referencia para la valoración del TME, tienen varias limitaciones, sobre todo para el uso cotidiano, esto en gran parte  al alto costo instrumental, lo que disminuye la posibilidad de  adquisición de estos equipos para el público en general. Al mismo tiempo, debido a la exposición a radiación ionizante, en el caso de la TAC, no podría realizarse como un protocolo de rutina, ni podría utilizarse en el caso de mujeres embarazadas o niños. El método DXA ofrece una alternativa más  razonable para medir los valores de MG, MLG y MLG suave (Masa magra no ósea), y en especial el contenido mineral óseo. Sin embargo, a pesar de esto,  los altos costos siguen siendo un factor que se debe considerar para la  valoración rutinaria (1,3).  

Referencias

  1. Heymsfield S, Lohman TG, Wang Z, Going S. Human Body Composition. 2a ed. Champaign, IL, Estados Unidos de América: Human Kinetics; 2005.
  2. Buckinx et al., 2018. Clin Nutr, 37(4), 1229–1237.
  3. McLester et al., 2020. Advanced Exercise Physiology.

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